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Puertollano: Octubre

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Son las 10:42 del Sábado, 25 de Noviembre del 2017.
Octubre

Octubre hace el número diez de los meses del calendario. El diez es un número muy completo y rotundo. Para representar un diez con los dedos debes emplear las dos manos con todas sus palmas y falanges extendidas. Escribes un diez en latín y te sale un aspa que acapara el centro y las cuatro esquinas. Con el diez romano puedes elegir lo que deseas, tachar lo que no quieres y marcar tu combinación de la suerte en el boleto de lotería que te cambiaría la vida. Te ponen un diez en un examen y te sientes un tipo diez, lo más de lo más. El diez es la cúspide, el tope, el “hasta aquí hemos llegado”. El número diez contiene al uno y al cero, lo que es tanto como englobar el principio y el conjunto vacio, el arranque y lo que se halla justo antes de él, es decir, la nada. Las dos cifras del diez son el alfabeto entero del lenguaje binario en el que piensan los ordenadores mientras te comunicas con ellos. Cuando éramos niños antes de que existiesen los ordenadores mirábamos al número diez y veíamos en él a la parejita perfecta: el flaco y el gordo, la flecha y la diana, la baqueta y el tambor, la pared contra la que va a estrellarse el balón, el palo del churrero y la rosca chisporroteando en el aceite hirviendo antes de acabar troceada y mojada en tu taza de chocolate. Cuando nos enseñaban los números en la escuela el uno aparentaba la rigidez solemne y ceremoniosa del trazo recto, marcial, estirado, pedante, y el cero era la sinuosa ondulación del óvalo que a veces hacíamos oblongo, otras panzón o geométricamente circular, entrañable y bonachón por lo general. En las películas antiguas usaba el presidiario el aspa del diez romano para tachar en el almanaque los días de menos hasta su libertad. Supongamos que hoy en día hacen igual el pensionista y el asalariado con los meses superados hasta la siguiente paga extraordinaria o hasta su próxima cita con Hacienda, cuando eligen el destino social de su dinero poniendo X en la casilla preferida. Mucho antes, el decimosegundo día del mes décimo del año 1492 llegó Cristóbal Colón a la orilla de América y en este mismo mes alcanzó su apogeo la revolución rusa de 1917. Ambos acontecimientos –especialmente el primero– debían ser exhaustivamente aprendidos en escuelas e institutos por expreso imperativo de los antiguos profesores de historia, en aquellos tiempos en los que más bien se hacía caso de los profesores. Otro hecho no tan relevante –salvo para los muy fans– sucedió en este mismo mes y justo en el mismo día del descubrimiento de América pero del año 1981, cuando el grupo musical U2 publicó un disco al que titularon –sí, lo han adivinado– con el nombre del décimo mes del año. En él incluyeron una canción llamada Gloria, cuyo estribillo reza en latín, que alcanzó el puesto 55 en las listas de éxito británicas. No les pido que sumen las dos cifras del número anterior y comprueben la concordancia del resultado con el mes del cual estamos hablando porque les va a parecer demasiado obvio. Mejor confeccionen una lista de diez buenos propósitos para este décimo mes del año, vayan señalando con X los conseguidos, procuren mantener el tipo y hagan balance al llegar noviembre. Entretanto, que el cielo conceda buenas lluvias, ampare nuestra alegría y nos proteja de los envidiosos.

Juan Felipe Molina Fernández

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