Carta abierta al Ayuntamiento: UNED Puertollano

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Son las 20:16 del Martes, 23 de Julio del 2024.
Carta abierta al Ayuntamiento: UNED Puertollano

 

Por Antonio Carmona Márquez

 

Antes de entrar en materia, sería conveniente advertir que este texto no pretende alimentar las expectativas de quienes esperen críticas y reproches a aguas pasadas, por más que será inevitable la referencia a algún episodio pretérito. Menos satisfacción aún encontrará aquel que aguarde recriminaciones a aguas que acaban de empezar a mover molino por primera vez en nuestra ciudad.

La cuestión es que en Puertollano NO HAY UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). El ciudadano encontrará, eso sí, el rótulo de “UNED Puertollano” en la fachada de la Biblioteca Pública Municipal. Podrá subir al último piso para dar con una oficina en cuya puerta han pegado un adhesivo (con cierta desidia, todo hay que decirlo) con el mismo mensaje “UNED Puertollano”, aunque nadie te informará aquí, al menos sobre este particular. Preguntarás en la planta baja y el personal, ciertamente solícito, intentará sonar rotundo al aclararte la verdadera situación: “¡pero si aquí no hay UNED! Bueno, pregunte si quiere en la oficina de la entrada.” En la oficina de la entrada (con mucha amabilidad, también hay que decirlo) te proveen de un pósit escrito de su propio puño y letra, donde figura la página de internet www.uned.es y dos números de teléfono de la UNED de Ciudad Real, cuya sede central hace décadas que se estableció en Valdepeñas. Ninguna información, sobre el papel que juega la UNED en nuestra sociedad, sobre el curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años, “hace mucho tiempo que no hay ningún tipo de tutorías”, ni información sobre algún grado. Nada, no hay nada. Ya se sabe, desde la pandemia todo “se hace online”. La pasada pandemia se ha convertido en un inestimable recurso, tanto en este campo como en otros muchos, para sugerirte con educación y diplomacia: ¡búscate la vida!

Este país debería sentirse muy orgulloso de contar con una institución como ésta (de hecho, somos muchos los que así nos sentimos). Llegados a este punto, podríamos marcarnos un “copia y pega” con alguna frase sugerente y estimulante de la página web antes mencionada, pero prefiero ilustrarlo con el ejemplo de esa chica que ya no es tan “chica”, que la vida la “despistó” en 4º de la ESO, que su familia no podría haberse permitido, en cualquier caso, matricularla en una universidad al uso, que a sus veintimuchos trabaja de secretaría, de celadora o en el servicio de limpieza (ocupaciones, por lo demás, tan dignas como cualquier otra). Pocas instituciones podrán ofrecerle las facilidades y los resortes necesarios para que un día logre conseguir una licenciatura en la materia que desee. No es un camino fácil, pero sí posible en la UNED. Muchas personas que estén leyendo estas líneas seguro que están pensando: “¡ese fue mi caso!”

Para intentar comprender la trayectoria de la UNED en Puertollano, no hay nada como escuchar las opiniones y experiencias de personas a las que considero muy cabales, que de una forma u otra se vieron implicadas en su formación y desarrollo durante las últimas décadas. Si atiendes a las razones que se argumentan en Valdepeñas, podrías llegar a la triste conclusión de que Puertollano nunca creyó en la UNED, nunca apostó realmente por ella, le ha faltado arrojo e ilusión. Se subió a bordo en su día, más por no dejar pasar el tren que por verdadera convicción. Quizás para adjudicarse otro logro, otro adorno en su escaparate político. De este modo acabaron perdiéndose todas las carreras que aquí se estudiaban, como las ingenierías. Entonces Tomelloso estuvo al quite y las supo “heredar” para su ciudad (¡bien hecho!). Todo el fondo bibliotecario de la UNED se devolvió a Valdepeñas, varios furgones cargados con miles de libros que ahora se encuentran arrumbados en una habitación de la Sede Central sin saber muy bien qué hacer con ellos.

Aunque desde el punto de vista de Puertollano hay varias coincidencias, como más adelante veremos, el razonamiento es completamente distinto en ciertos aspectos. “Valdepeñas nunca vio con buenos ojos la extensión de la UNED en Puertollano”.

Quizá por miedo a que eclipsara su protagonismo o ¡qué sabe nadie!…Probablemente por este motivo se adjudicaron a Puertollano unas carreras no coincidentes con las de Valdepeñas y de evidente dificultad para un medio de enseñanza a distancia, como las ingenierías anteriormente mencionadas, con unas asignaturas de matemáticas, física y química difíciles de seguir en la distancia. Después de ciertas “presiones políticas”, por fin aterrizó esta universidad en nuestra ciudad, ante la que nuestro ayuntamiento se ha mostrado siempre distante cuando no la ha ninguneado, trazando un recorrido que en realidad “nunca acabó de arrancar”, con mucha más pena que gloria.

En cuanto a los temas coincidentes, digamos que es la política y los políticos los que salen a la palestra como un componente más perturbador que edificante. El que suscribe ha de admitir que en cierto modo se desorienta cuando ambas partes hablan de fundaciones, consorcios, comités, reuniones, nombramientos “caprichosos” de ciertos cargos y creaciones de cátedras. Es precisamente en este último tema, las creaciones de cátedras, en el que más han insistido. Se percibe como algo que “se vende bien” a la opinión pública, pero poco efectivo en la mayoría de los casos en el sentido de que es un ingente gasto económico que no se sabe muy bien adónde va, ni cumple los objetivos marcados en la creación de dicha cátedra. Parece más bien que estamos hablando otra vez de “la foto”, “la galería” y el titular rimbombante, si bien se ha de aceptar que algunas de estas cátedras son llevadas a cabo con total rigurosidad y excelentes resultados. El problema radica en que dichas cátedras absorben el flujo económico, dejando las estructuras básicas de las pequeñas sedes universitarias en una situación precaria o de “muerte por inanición”, como es el caso de nuestra ciudad, mermando la posibilidad de acceso a quien realmente podría sacarle el mayor provecho.

No olvidemos que estas instituciones educativas son las verdaderas armas de educación masiva, donde se sustenta la auténtica democracia y equidad social sin necesidad de ningún respaldo partidista. La UNED no es una influencer, no te guía hacia qué y cómo pensar, te enseña a pensar y a establecer tu propio criterio. Aquí se forman estudiantes demandados por empresas conscientes de que no los han obligado sus padres a “sacar una carrera”, no han intercalado el estudio con “el botellón”, son disciplinados, comprometidos y constantes. Es un lugar donde el mérito se premia por encima de cualquier otra vicisitud social o económica, donde uno se codea con la ciencia en estado puro y no con esa burda imitación que tan bien ha arraigado en las redes sociales. En los tiempos que corren con las tendencias ¿ideológicas? dominantes, tampoco deberíamos echarnos las manos a la cabeza ante el posible declive de este tipo de instituciones educativas. Justamente por eso, debemos sentirnos obligados a hacer todo lo que esté en nuestras manos para evitarlo. Debemos impedir cualquier tipo de mala gestión (ni nos atrevemos a mencionar la palabra “malversación”) tanto en este ámbito como en tantos otros. La mala gestión es una asignatura sobre la que ya hemos sentado cátedra en demasiadas ocasiones.

Antonio Carmona