¿Cervantes inició la andadura de el Quijote en el pueblo toledano de Miguel Esteban?

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Son las 06:39 del Martes, 30 de Noviembre del 2021.
¿Cervantes inició la andadura de el Quijote en el pueblo toledano de Miguel Esteban?

Casi desde que Cervantes escribió “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” se ha intentado descubrir la ubicación física del “Lugar” de la Mancha. Para mí ya no hay duda, el “Lugar” de la Mancha es Miguel Esteban (Toledo) .

Miguel Esteban es lugar de la Mancha, cercano a EL Toboso, situado en una zona llana, árida y sin fuentes, donde tampoco hay ríos, por lo que sus habitantes tenían que ir a los molinos del río más cercano, el Cigüela, a moler el trigo.

El conocimiento de este pueblo le pudo venir a Cervantes a través de su padrino de velaciones, Pedro Ludeña (nacido en Almagro) y de su hermano, Fernando Ludeña (que mantuvo relaciones amorosas con Magdalena de Cervantes), hijos del que había sido el Comendador de Mirabel (es decir Miguel Esteban).

Se nota en la novela que conocía con gran exactitud los caminos y costumbres de los alrededores de Miguel Esteban, aunque no nombra el lugar en su novela.

El pueblo que sí nombra, y que seguramente conoció por la misma fuente, es Quintanar de la Orden, pueblo limítrofe con Miguel Esteban y donde Pedro y Fernando Ludeña tenían parientes (otra rama de la familia Ludeña).

No hay documentos que demuestren que Cervantes estuviese en Miguel Esteban ni en la zona, pero los pequeños detalles que aporta en su novela sobre sus caminos, distancias y cruces y sobre las costumbres y los trabajos de sus habitantes, creo que son una prueba de que Cervantes pudo conocer personalmente estos territorios.

 Pero Cervantes, al escribir la segunda parte de su novela, decide cambiar de pueblo a sus personajes, así los traslada de Miguel Esteban a Arganda del Rey, el lugar de origen de su familia materna y quizás también el suyo, imitando a su imitador, Jerónimo de Pasamontes, que en su Quijote apócrifo elige su aldea de nacimiento, Ibdes (Zaragoza), como la aldea de su Quijote. Cervantes no da ningún dato explícito de que ha cambiado el “Lugar”, pero sí da pistas del cambio que ha realizado.

La primera de las pistas, que es bastante evidente, está en el capítulo octavo de la segunda parte de su novela: “persuádeles que se les olviden las pasadas caballerías del Ingenioso Hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde ahora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en el Campo de Montiel, y no es mucho lo que pide para tanto como él promete” (II, 8).

Querer encontrar el “Lugar” de la segunda parte en el Campo de Montiel, cuando expresamente Cervantes lo niega como punto de salida del tercer viaje de don Quijote, más bien parece un atrevimiento. Otra pista geográfica evidente de que el “Lugar” ha cambiado de sitio es su cercanía a El Toboso en la primera parte, y su lejanía en la segunda parte (desde la aldea de la segunda parte tienen que cabalgar dos días para llegar a El Toboso).

Miguel Esteban está a 7,5 Kms. de El Toboso y Arganda del Rey a más de 100 Kms. Otra pista de que el pueblo de la segunda parte no es manchego es su abundancia de agua, pues tiene fuente en la plaza y en su entrada un arroyo caudaloso según nos narra Cervantes: “Dice, pues, la historia, que el paje era muy discreto y agudo, y con deseo de servir a sus señores partió de muy buena gana al lugar de Sancho, y antes de entrar en él vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres, a quien preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía una mujer llamada Teresa Panza” (II, 50).

Lo que hace probable que Arganda del Rey sea la aldea de la segunda parte de la novela, pues el punto 23 de sus respuestas a las Relaciones de Felipe II dice: “ser este lugar abundoso de aguas buenas, tiene particularmente en medio de él una fuente en la plaza pública con tres caños de agua gruesos, de estos se gobiernan dos pilares grandes, el uno para el servicio de los ganados y el otro donde lavan los paños y ropa blanca”.

 Quizás Cervantes, desde que empezó a escribir el Quijote, tuvo el corazón partido entre su tierra, Arganda del Rey, y Miguel Esteban, el “Lugar” de la Mancha, en el que encajaban sus personajes y donde se inspiró para crear su manchego y famoso personaje, el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Pero de su tierra, Arganda del Rey, tampoco se olvida en los inicios de su novela, pues el nombre de Sancho puede estar relacionado con el vecino de la familia materna de Cervantes en Arganda del Rey, Pedro de Sancho Guevara, nacido en 1548, hijo de José de Sancho (primer Sancho conocido) que nació en Arganda en 1516, siendo uno de sus descendientes el obispo de Salamanca José Sancho Granado, nacido en Arganda el 11 de diciembre de 1681 y otro de sus descendientes es D. José Garreta García, que es quien me ha facilitado la documentación que demuestra que había una familia Sancho en Arganda del Rey en tiempos de Cervantes (ver figura nº1).

Figura nº1.- Parte del escrito presentado por don Francisco Sancho Granado y Salvanés, sobrino del obispo de Salamanca, José Sancho Granado, para ser investido Caballero de la Orden de Santiago en 1.735. Documento aportado por José Garreta García.

 El mencionado cambio de “Lugar” pudo ser la causa de la alteración del título de la segunda parte de la novela. La primera parte se editó con el título de “El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”, título lógico pues en Miguel Esteban, lugar manchego, patria y origen de don Quijote había numerosos hidalgos.

Así lo comentan en sus respuestas a las Relaciones de Felipe II, fechadas en 1575: “A la pregunta cuarenta se responde que en esta villa hay labradores, braceros e hijosdalgos, y que hay en ella seis ejecutorias que son de Francisco de Villaseñor, de Hernando de Garay, de Juan Patiño, de Diego Paño, de Francisco Fernández de Bustos, de Pedro Acuña, que gozan de ellas porque lo pleitearon en la Cancillería de Granada”.

Pero en la aldea de la segunda parte, Arganda del Rey, no había hidalgos, pues así lo dicen sus respuestas a las Relaciones de Felipe II, datadas en 1576: “Al cuarenta dijeron: ser la mayor parte de la vecindad labradores, hay tan solo un vecino que goza de la exención de no pechar por ejecutoria que tiene de S. M., por razón de tener trece hijos; y asimismo unas casas principales en que vive D. Diego de Vargas, vecino de Madrid, en una ventana en la cual están unas armas en un escudo, en que hay un león, y cinco bandas a la mano derecha del león; la razón de ellas no se sabe en este pueblo, más de tenerle caballero”.

 La solución de Cervantes para que su personaje pudiese encajar en su nuevo “Lugar” fue cambiar en el título de la novela “Hidalgo” por “Caballero”, casi ni se nota que había argandaizado a don Quijote.

 Otra consecuencia que tiene para la novela el cambio de lugar es el conocimiento que tienen don Quijote y Sancho sobre Dulcinea. En la primera parte el “Lugar” es Miguel Esteban, y El Toboso está a 7,5 Kms. (una legua según consta en las Relaciones de Felipe II).

Es lógico que don Quijote y Sancho conocieran perfectamente al personaje origen de Dulcinea, Aldonza Lorenzo. El narrador lo afirma, aunque no muy seguro: “a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque según se entiende, ella jamás lo supo ni le dio cata de ello.

Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla <> porque era natural del Toboso” (I, 1).

 En el capítulo 25 de la primera parte, don Quijote y Sancho cuentan que los dos la conocían e incluso don Quijote conocía de ella que no sabía leer y escribir: “porque, a lo que yo me sé acordar, Dulcinea no sabe escribir ni leer […] en doce años que ha que la quiero más que a la lumbre de estos ojos que han de comer la tierra, no la he visto cuatro veces, y aun podrá ser que de estas cuatro veces no hubiese ella echado de ver la una que la miraba: tal es el recato y encerramiento con que su padre Lorenzo Corchuelo y su madre Aldonza Nogales, la han criado.

—¡Ta, ta! —dijo Sancho—. ¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?

—Esa es —dijo don Quijote—, y es la que merece ser señora de todo el universo.

 —Bien la conozco —dijo Sancho—

 […] Así que, Sancho, por lo que yo quiero a Dulcinea del Toboso, tanto vale como la más alta princesa de la tierra [...] Y, así, bástame a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta, y en lo del linaje, importa poco, que no han de ir a hacer la información de él para darle algún hábito, y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo […] Y para concluir con todo, yo imagino que todo lo que digo es así, sin que sobre ni falte nada, y píntola en mi imaginación como la deseo, así en la belleza como en la principalidad […] —Digo que en todo tiene vuestra merced razón — respondió Sancho”.

 

 La discusión versa sobre si Aldonza tiene o no las cualidades de ser bella, honesta y con alcurnia. Al final del diálogo queda claro que Dulcinea es el sobrenombre de una persona real que los dos conocen, que vive en un pueblo cercano y que don Quijote la idealiza porque en la realidad no tiene las cualidades de la dama perfecta de un caballero andante.

Pero al cambiar Cervantes el lugar en la segunda parte, Arganda del Rey por Miguel Esteban, se le planteó un problema con Dulcinea, no era posible que vecinos de Arganda del Rey, incluidos don Quijote y Sancho, conocieran las vidas de ninguna vecina de El Toboso, que distaba más de 100 Kms. de este nuevo lugar.

El primero que les habla a don Quijote y Sancho de Dulcinea es Sansón Carrasco, pero ya como personaje real llevado a la imprenta. Ya no hay Aldonza, ni Sancho exclama el “ta, ta”, ni don Quijote se acuerda si sabe o no, leer y escribir. No pueden saber nada personal de una mujer que vive tan lejos de su pueblo.

En el capítulo 8 de la segunda parte, camino de El Toboso, don Quijote y Sancho discuten sobre Dulcinea. Don Quijote no la conoce pero la sigue describiendo como la dama ideal, Sancho tampoco la ha visto, pero eso no lo sabe don Quijote, por lo que se aprovecha de la superioridad que da el conocer la supuesta verdad sobre el aspecto y la alcurnia de Dulcinea para intentar bajarle la moral a su amo: “—Con todo eso, vamos allá, Sancho —replicó don Quijote—, que, como yo la vea, eso se me da que sea por bardas que por ventana, o por resquicios, o verjas de jardines, que cualquier rayo que del sol de su belleza llegue a mis ojos alumbrará mi entendimiento y fortalecerá mi corazón, de modo que quede único y sin igual en la discreción y en la valentía —Pues en verdad, señor —respondió Sancho—, que cuando yo vi ese sol de la señora Dulcinea del Toboso, que no estaba tan claro que pudiese echar de sí rayos algunos” (II, 8).

Cuando llegan a El Toboso queda claro que ni don Quijote ni Sancho saben dónde vive Dulcinea: “En fin, otro día al anochecer, descubrieron la gran ciudad del Toboso, con cuya vista se le alegraron los espíritus a don Quijote y se le entristecieron a Sancho, porque no sabía la casa de Dulcinea, ni en su vida la había visto, como no la había visto su señor” (II, 8).

También queda claro que ninguno de los dos la conocen: “dijo don Quijote—. Ven acá, hereje: ¿no te he dicho mil veces que en todos los días de mi vida no he visto a la sin par Dulcinea, ni jamás atravesé los umbrales de su palacio, y que solo estoy enamorado de oídas y de la gran fama que tiene de hermosa y discreta? —Ahora lo oigo —respondió Sancho—; y digo que pues vuestra merced no la ha visto, ni yo tampoco “(II, 8).

Después, cuando Sancho tiene que buscar a Dulcinea, comprende que es mejor que don Quijote siga creyendo en su Dulcinea idealizada que ya es solo una idea en la mente de ambos, y poner en marcha el truco de la labradora, pues vislumbra que es la única manera de encontrar a Dulcinea en El Toboso.

José Arias Mora 

 

BIBLIOGRAFÍA

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Escudero Buendía, Francisco Javier “¿Existió un modelo real para don Quijote y otros modelos cervantinos?”

 Perspectivas actuales del hispanismo mundial, vol. I, pags. 99-111, Wissenschaftliche Schriften der WWU Münster. Reihe XII, 22, Westfälische Wilhelms-Universität Münster, Alemania, 2019. Maganto Pavón, Emilio, “El acta Parroquial de la ceremonia de velaciones de Miguel de Cervantes y Catalina de Salazar. Contrayentes y participantes dentro de su contexto histórico (Nuevo estudio retrospectivo y reevaluación de este importante documento cervantino)”, eHumanista: Journal of Iberian Studies, vol. 34, págs. 325-358, 2016. Torres Lázaro, Julio, “Dulcinea del Toboso. El personaje elíptico”, Revista de Filología Románica, nº 14, vol. II, 1997, págs. 441-455. Servicio de Publicaciones Universidad Complutense. Madrid, 1997. http://historica-migueleta.blogspot.com/2015/07/el-mirabel.html http://historica-migueleta.blogspot.com/2015/10/el-mirabel-ii.html https://losviajesdelquijote.wordpress.com/2014/02/03/el-lugar-de-lamancha-miguel-esteban/ https://losviajesdelquijote.wordpress.com/2014/11/09/la-aldea-de-dquijotearganda-del-rey/

 

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