Cristiano no perdona...

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Son las 19:36 del Martes, 17 de Julio del 2018.
Cristiano no perdona...

El partido de anoche deja sensaciones contradictorias. Antes de empezar, el noventa y cinco por ciento de los españoles habrían firmado debutar con empate ante la campeona de Europa. Sobre todo después del circo montado por el trio más famoso de esta primavera áspera que ha esperado a la Copa Del Mundo para transformarse por fin en verano. Pero si nos atenemos únicamente a su desarrollo,  la selección española, muy  superior en el juego a los portugueses, fue condenada por errores concretos. Algunos groseros y otros infantiles.  

 

Lo verdaderamente grave no es cometer errores. Lo peor es no elegir el momento adecuado cuando cometerlos y, sobre todo, frente a quien. Cristiano Ronaldo, que para esto del fútbol es más hábil que para las finanzas, no perdonó como no debe perdonar nunca el mejor delantero del mundo. Provocó un penalti ante la inocencia de Nacho, ejecutó la falta de Piquécuando el partido parecía muerto y le debió guiñar un ojo a De Gea mientras chutaba aparentemente sin peligro lo que sin duda despistó al portero toledano porque no puede haber otra razón posible. Esa, o que ha pasado la garantía de la operación de miopía que le practicaron al gran portero de Manchester United.

 

Sí, De Gea es un gran portero. En Inglaterra es considerado el mejor por delante incluso de Courtois. Yo no diría tanto. De hecho, no está entre los tres mejores del mundo y a duras penas entraría entre los cinco. Pero es un gran portero. Quien crea que ahora mismo no es el mejor portero español es que no ha visto su temporada ni la de Kepa y créanme, no hay color. Eso sí, a día de hoy, el mejor portero del mundo no juega en España como en el 2010 y David está con una falta de confianza brutal transmitiendo una inseguridad a la defensa evidente que puede hacer dudar al seleccionador si se mantienen en el tiempo.

 

Entre error y error apareció Costa. Créanme, doy fe que ayer hubo gente que celebró más los goles de CR7 que los de Costa. Mucha gente cegada por colores y con ramalazos xenófobos ven a Costa un intruso no merecedor de la camiseta que viste. La realidad es otra bien distinta.  Costa es un delantero que puede hacer un gol convirtiendo una sandía en un Tango España, entrar al remate, irse en velocidad, pelearse en digna lucha con el mundo y combinar. Sí, paren las rotativas, combinar. Quien no haya visto a Diego Costa combinar no solo ayer si no en la mayoría de los partidos en su club es que no ve más allá de su poblado entrecejo. Un feo envoltorio. Tengan la mente abierta y abran el envoltorio alguna vez que no se arrepentirán. Ayer en el primer gol decidió irse de Pepe ayudándose de un codo que no invalidósorprendentemente la jugada, llegó al área con potencia, recortó y disparó seco. Marcó. Nada nuevo. Según el árbitro y el VAR no fue falta. Otras veces por menos, incluso por recibirlas él, ha sido amonestado. No sé si la causa de su tardanza al celebrarlo fue la nueva tecnología arbitral o que esperaba una expulsión fulminante. El segundo fue de delantero clásico después de una jugada a balón parado ensayada por el cuerpo técnico de Lopetegui. Entretanto,  un recital de lucha, descarga de juego hacia las bandas y peligro constante ante unos centrales que vivieron tiempos mejores. En definitiva, un partido descomunal.

 

El partido tuvo un tercer protagonista: Isco. El malagueño fue el dueño y señor de la creación roja. Una lección de juego a falta de mayor protagonismo de Silva e Iniesta. Oí ayer que tal vez tengamos perfiles demasiado parecidos en la línea de creación y bien pudiera ser así pero el madridista fue el jugador con más clase de todos los que estuvieron en el campo. Acompañado con menos brillo pero con buen nivel por Koke, ambos ocultaron las carencias ayer de un decepcionante Busquets que no supo leer el partido.  Después del segundo gol, España tuvo el encuentro en sus manos y Nacho pareció rubricar la remontada con un golazo desde su banda que arregló la inocencia del penalti. Me gusta Nacho, lo tengo que decir, te vale para todo aunque su mejor versión siempre es la de central. Me atrevo incluso a decir que es mejor que Varanne. Llámenme loco.

 

Y cuando mejor estaba España llegó una falta de Piqué al borde del área que habría firmado el gran Perea. La falta ensombreció el trabajo de un Piqué, que, como Ramos, estuvo a muy buen nivel, e iluminó a Cristiano Ronaldo, que empezóel día con dieciocho millones menos y acabó con tres goles más. Así, como el que no quiere la cosa. Sí, de Portugal no he hablado, solo de Ronaldo, pero tampoco creo que sea obligatorio.

 

David Vozmediano

Foto: RFEF (Carmelo Rubio)

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