Fuencaliente y Solana del Pino tan cerca y tan lejanas

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Son las 06:35 del Sábado, 27 de Noviembre del 2021.
Fuencaliente y Solana del Pino tan cerca y tan lejanas
Y vuelta la burra al trigo”, diréis vosotros. Pues sí, pero no lo puedo evitar. Solana del Pino y Fuencaliente son dos pueblos que deberían conformar algo así como un binomio inseparable de nuestro Parque Natural VA y SM. Hoy he estado en el primero. Desde Peñón Amarillo, yacimiento de pinturas esquemáticas, se escuchan las campanadas, se oye a un músico ensayando en el pueblo, ladridos lejanos de perros rurales. Cada formación rocosa en esta sierra es una verdadera obra de arte. Desde el Collado del Águila, otro yacimiento pictórico del término de Solana, se contemplan una de las mejores vistas del Valle de Alcudia. ¿Qué región española no se sentiría orgullosa de contar con un pueblo tan maravilloso, tan pintoresco, tan cargado de patrimonio?... Aquí, ambos yacimientos están pésimamente señalizados (vamos, que no están señalizados y punto). “Donde veas un palo en lo alto del puerto de Los Rehoyos, empiezas a bajar. Ya solo nos queda el palo. El letrero indicador alguien lo quitó”, nos explica un vecino. Lo que ocurre en nuestra provincia con las señalizaciones y cartelería de información turística en general merece un capítulo aparte, que quizá algún día abordemos. Algún día que nos apetezca hablar de malnacidos, intolerantes, retrógrados, ignorantes, prepotentes, incívicos, tontos del haba, etc, etc, etc…
 
Fuencaliente (con su satélite, Ventillas) y Solana del Pino (con su satélite, Solanilla del Tamaral) deberían ser un binomio indisoluble. Hay zonas de nuestro país en el que perderían el culo por lugares así, por tomar un café en un ambiente tan peculiar, por recorrer unas calles con un telón de fondo tan diferente y tan serrano, por comprar en sus tiendas “de las de antes”, por recorrer las rutas colindantes, por sentarse al sol en el bordillo de una iglesia tan sencilla y tan pétrea. Hay administraciones en nuestro país que apostarían e invertirían en lugares como los que aquí despreciamos e ignoramos tan deportivamente.
 
En realidad Solana del Pino y Fuencaliente se encuentran muy, muy lejos uno de otro. Mucho más lejos de lo que refleja un mapa al uso. Me atrevería a decir que incluso se dan la espalda. Ni siquiera cuentan con una carretera que las comunique (aunque dicha carretera tuviera que cumplir todas las normas exigidas por un parque natural). Lo cierto es que cada pueblo y aldea del Parque Natural VA y SM es como una pequeña isla que se mira obsesivamente al ombligo mientras se desangra, que mira con recelo y desconfianza a los pueblos vecinos, los que, según les parece, son siempre mejor tratados por “los de arriba”. Cualquier mejora en otro término se les antoja que va en detrimento del propio.
 
Y mientras tanto crece sin pausa esa “Planta Cinegética” que, aunque a primera vista a muchos les pueda parecer fructífera y esplendorosa, (y sin negar que hasta cierto punto lo pudiera ser) no hace sino asfixiar y extinguir cualquier otra especie vegetal que asome el güito. Por aquí ha encontrado terreno bien abonado. Sí, esa planta, que además miman y riegan las instituciones con dedicación y entusiasmo para mayor gloria y lozanía de la alambrada y en detrimento de cualquier otra actividad lúdica y comunicación vecinal por esos caminos de Dios (ahora en manos de otros dioses). En fin, no va a ser fácil. Pero tampoco hay que perder la esperanza.
Antonio Carmona

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