Las razones que mataron a Charlie

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Son las 17:23 del Viernes, 13 de Diciembre del 2019.
Las razones que mataron a Charlie

« Si matas a un hombre es como si matas a la humanidad »
Versículo del Corán.

En el amanecer del rincón de la « madre tierra » mi Voz, en Puertollano, desde el mundo, despierta apesadumbrada, aunque queriéndose clarividente en la medida de lo posible y por qué no, necesario. La cólera inevitable del principio da paso a la reflexión a medida que se apaga la agresividad, imponiendose « nuestro poso rancio ».

Los asesinatos de París en la redación del semanario Charlie-Hebdo por dos enajenados y por otro más en un supermercado asestaron un durísimo golpe a la libertad de expresión y a la democracia justo en el lugar, París, donde esta se desarrolla desde su concepción moderna y donde la cohabitación entre razas, credos e ideologías es más dificil en estos momentos, acosados por la implacable crisis económica y una sociedad cada vez más radicalizada.

Aunque este atentado y otras guerras que utilizan la religión como excusa va mucho más allá que lo religioso, (mis amigos musulmanes, no cesan de darme versos del Corán donde se condena la violencia) convendría no olvidar el aspecto pedagógico e identitario que para los parias de este tiempo los movimientos perversos de captación y los de exclusión les tiente a un futuro más prometedor en el « paraiso ».

La democracia lleva razón. Pero la razón se fragiliza cuando se pierde el bienestar y aún más si no hay educación y así mismo cuando lo único que se conoce es el asfalto, la marginación y la miseria y no se puede aspirar a más. Los que trabajamos con estas personas  sabemos el poder socializador que tiene la vida en la marginación cuando esta te da elementos de reconocimiento. En este caldo de cultivo los radicales están siempre atentos. Aquí despliegan sus mensajes fáciles de elaborar, de entender y de asimilar. La ignorancia en el fondo y el hambre como motor para alcanzar el objetivo final. No puede haber dudas ni fisuras. Por ello atacan a un medio de comunicación. Atacan al derecho  a la crítica, base de la democracia y de la convivencia.

Este tipo de acciones pretenden, de uno y otro lado, debilitar la democracia y la libertad. La extrema derecha no va a perder la ocasión para radicalizar aún más sus posturas xenófobas, abriéndose una auténtica brecha como dos fuerzas centrípetas que separen y ahonden aún más las diferencias ya existentes en la sociedad francesa.

La multitudinaria manifestación de París del domingo 11 de enero ha mostrado, sin embargo, todo lo contrario. Representa a una aplastante mayoría que grita libertad y democracia. Pero no nos confundamos, aunque más numerosa, esta no está tan sólidamente unida como las radicales que preconizan la división,  el odio y el rencor.

No hay ejercicio de la libertad sin compromiso. No podemos contentarnos sólo con manifestarnos. Este atentado nos ha demostrado que  los ciudadanos tenemos que implicarnos en un nuevo tiempo donde, entre otros valores, la solidaridad con los más desfavorecidos sirva de fuerza centrífuga entre las diferencias reales que existen en la sociedad y que sirva de contrapeso a las otras que intentan separarlas y radicalizarlas.  

Las razones de los radicales deben ser, por un lado, combatidas por la autoridades, desde la justicia, como dice Vargas LLosa en El Pais del domingo 11 de Enero, con firmeza y respeto a las leyes y, por otro lado,  servir de motor a las razones de los demócratas para reforzar de manera irrenunciable los valores de nuestra democracia.

Saquemos pues a las religiones de este asunto y pongámonos a trabajar por la gente. Los políticos desde la administración en la re/construcción de la Europa de los ciudadanos y los ciudadanos desde los foros de opinión y de participación.   ¡ Hay mucho que hacer !. No olvidemos que el futuro de Europa se irá consolidando, lo queramos o no, hacia lo que siempre fue : multiracial, multicultural y multiconfesional. Espero que este intento sea definitivamente un éxito. 

Miguel Marset

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