La novena edición del Winter Festival acogió menos público que en ediciones anteriores y dejó a los presentes con la ilusión de que la décima será mejor, si bien es cierto que se notaron mejoras considerables a nivel organizativo respecto a última edición
Por Fernando Romero – La Voz de Puertollano
La IX Edición del Winter Festival aterrizaba, un año más, en La Central, para dejar un “saborcillo raro” a los presentes que, fieles a su cita obligada del año, acudieron para pasar una tarde que, por momentos, fue fría musicalmente hablando.
Si bien es cierto que se notaron mejoras importantes a nivel organizativo respecto a la edición del año pasado, en esta ocasión quedó la sensación de que el cartel no era lo suficiente atractivo como para ver el pabellón lleno. La opinión generalizada era que lo mismo había llegado el momento de buscar grupos que den un pequeño salto generacional, tirando de la década de los 90, y más viendo el “Efecto Mariposa”.
Pese a todo, los presentes disfrutaron de su “día del año”. Porque, nuevamente, quedaba demostrado que hay un número de personas que en su calendario marcan en rojo el día del Winter Festival, independientemente del cartel que se contrate. Ese día de encuentros, ese día de alegría por volver a verse las caras pese a vivir en la misma ciudad y no coincidir el resto del año. Ese día donde se demuestra que, esta generación en concreto, es de “pedir perdón para pasar”, “dar las gracias cuando te dejan pasar con la bebida”, “dar un empujón sin querer y encontrarse con un no te preocupes, una sonrisa o incluso un abrazo”, entre otras muchas cosas…
THE BUYAKERS JUGABA EN CASA
Y eso que el Winter no empezó nada mal. The Buyakers jugaba en casa, como local, y eso se notó. Contaba con su público fiel y sirvió para ir calentando motores. Sergio González, Suko, líder de la banda, se sintió cómodo al igual que todos los integrantes del grupo, dejándonos temas como «Sube el pan» o «Donde todos volvemos».
VICEVERSA PASÓ POR LA CENTRAL SIN PENA NI GLORIA
No se guardará en los anales de la historia la visita de Viceversa en Puertollano. Como alguien tuviera que ir al baño y hubiera cola, se perdió su actuación. Sonó “Tu piel morena sobre la arena” tiró de Alaska buscando la complicidad con el público y, sin apenas darnos cuenta, hizo “mutis por el foro”.
VICKY LARRAZ PUSO ENERGÍA
Que los años pasan para todos es una realidad, pero que la actitud impera en este tipo de conciertos, es otra realidad. El claro ejemplo fue Vicky Larraz, quien sola sobre el escenario, consiguió trasladar al público asistente a su etapa más gloriosa, como vocal de “Olé Olé”.
No se guardó nada en el tintero: “Lili Marlen” “Voy a mil” y “No controles” hicieron las delicias del respetable que tiró de nostalgia musical disfrutando de sus grandes éxitos, sin olvidar su “Bravo Samurai” que llevó más allá de nuestras fronteras representando a nuestro país.
UN PINGÜINO EN MI ASCENSOR
Para muchos de los allí presentes, “del que menos canciones nos sabemos”. Pero una vez que arrancó con su actuación, se fue ganando el cariño de los asistentes, poniendo el tono más jovial y humorístico a la noche, con temas como “Vuelo en Ryanair”, “Foie gras, Foie gras” “Mándame un giro”, consiguiendo empatizar con el público y tararear, al unísono, sus piezas más conocidas: “Atrapado en el ascensor” y “Espiando a mi vecina”.
EFECTO MARIPOSA Y SU EMPATÍA CON EL PÚBLICO
Sin duda, la actuación que más gustó de la noche. La vocal del grupo, Susana Alva, se metió a todos en el bolsillo. Supo enganchar con los asistentes y subir el nivel de esta novena edición.
Llegó a alcanzar el momento álgido de la noche con “Por quererte” y “No me crees”, además de bajar del escenario para compartir unos minutos de la canción “Ruido” con los allí presentes, lo que hizo que se ganara el respeto, admiración y el derecho de volver a Puertollano siempre que quiera.
ALEJO STIVEL SE VACIÓ ANTES SUS FIELES SEGUIDORES
La noche la cerró Alejo Stivel, poniendo voz a Tequila y tirando de la parte más rockera de la noche. Ya eran pocos los que quedaban en La Central, pero cierto es que lo dieron todo porque quedaron los más “fans” de un Alejo al que no se le pueden reprochar sus ganas de agradar.
Pidió, como se esperaba, “Que el tiempo no te cambie” (podría aplicarse al formato Winter Festival) y cerró con “Salta”, que hizo que las pocas fuerzas que quedaban se agotaran antes de montarse en los coches, camino de casa en la mayoría de los casos, pensando en una décima edición que apuntarán, en rojo, en su calendario del 2027.

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