Revistas literarias

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Son las 01:01 del , 18 de Agosto del 2019.
Revistas literarias

El Área de Cultura del Ayuntamiento de Puertollano, a través de la Casa Municipal de Cultura y de la Universidad Popular, ha editado una revista literaria que ha  conocido distintos nombres desde que comenzó la iniciativa en julio de 1983 hasta la publicación del último número en noviembre de 2018. Por lo tanto, es un proyecto mantenido durante 35 años, circunstancia que cabe calificar de extraordinaria habida cuenta de que este tipo de iniciativas suele agotarse coincidiendo con la desilusión de su promotor o la pertinaz carencia de recursos económicos para promocionar la lírica, la épica y la dramática. Una realidad dramática que convierte en épica la incursión en la lírica.

     A poco que se rasque en la piel de los habituales de la cultura participativa –distintos a los espectadores culturales- se descubre que hay un buen número de ellos que tienen inquietudes creativas, que gustan de poner negro sobre blanco lo que les dicta la cabeza y el corazón. Algunos no superan el pudor de hacer pública su intimidad, otros vencen esa barrera y comunican sus sentimientos. Las revistas literarias, promovidas y financiadas por las entidades culturales públicas generalmente, son el cauce habitual para difundir las palabras de los autores locales. A veces son el primer paso que conduce a la publicación en formato libro.

     Así pues, en julio de 1983 salía a la luz una revista literaria municipal con el nombre de Estaribel, palabra que no figura en el diccionario de la RAE pero que es recogida en diccionarios regionales con el significado de tenderete o escenario donde colocar cosas para ser vistas. Por lo tanto, podemos calificar la denominación de afortunada. Merecen ser citadas las personas que escribieron en este primer número: Vicente Márquez, Alfonso Castro, Manuel Velasco, José Bazaga, Juan Andrés Teno, Paco Céspedes, Chema T. Fabero, Rufo Gil, Marian Novalbos, Eduardo Navarro, Fernando Carballada, Benjamín Hernández, Ana María Molina, Antonio Gutiérrez, Mario y María Dolores Ciudad. El diseño y maquetación fue de Víctor Barba, que también aportó ilustraciones junto con Fernando Carballada y Gabriel González. Como director figuraba el autor de este artículo en  calidad de director de la Casa Municipal de Cultura. En el número 2 de la revista, publicado en noviembre del mismo año, la directora es Ana María Molina, que se mantuvo en el cometido hasta el número 13, de otoño de 1986. Ana María supo dotar de continuidad a la revista, supo aunar las voces dispares de los colaboradores, fue consciente de que la publicación debía conjugar el adecuado equilibrio entre la calidad de las composiciones y la oportunidad a los autores noveles.

      Otra mujer, María Luisa Aragón, toma el relevo como directora en el número 14, publicado en abril de 1987 y se mantiene en el puesto hasta el 16, en noviembre de 1988. Un breve periodo que da paso a que en el número 17, de diciembre de 1989, figure como coordinador Benjamín Hernández. Con ese número y en esa fecha finaliza el recorrido de la revista con la denominación de Estaribel. Han sido seis años y medio de publicaciones irregulares en su secuencia temporal por las que han desfilado buena parte de los autores de la ciudad y que se han constituido como el “estaribel” de los talleres literarios de la Universidad Popular.

     Precisamente este taller literario recoge el testigo en marzo de 1991 con la publicación del número 0 de la revista Alforja Literaria, en la que no figura nadie como director o coordinador. En el número 1, de otoño del mismo año, se mantiene el anonimato de este cometido y figuran como colaboradores Rafael Bedmar, Conrado Luna, María Luisa Menchón, Mariano Mondéjar, Emilio Muñoz, Santos Muñoz, Amalio Ñacle y Marifé Valiente. La revista desaparece con el número 17 en 1996. En su trayectoria se consolida una escritura clásica y romántica  que responde a los cánones más formalistas. Mientras tanto, otra revista revista se solapa con Alforja Literaria, la denominada Un Estaribel, coordinada por Enrique López Buil que comienza en junio de 1993 y se mantiene hasta el verano de 1996 sacando a la calle 5 números. El perfil literario de esta etapa se sitúa en una línea de vanguardia, ampliando la nómina de colaboradores a diversos escritores andaluces y presentando en su primer número a cinco pintores de Puertollano: Pepe Estévez, Jesús Cortés, Abdón Anguita, Víctor Barba y Emiliano Vozmediano, una interesante novedad.

     Finalmente, en invierno de 1997, toma cuerpo la revista literaria que aún se mantiene vigente y que aúna en sus colaboradores y en su denominación a los proyectos anteriores: Alforja de Estaribel. Coordina la iniciativa Luis García Pérez, encabezando un equipo que cuenta en la secretaría con Conrado Luna y en el consejo de redacción con Enrique Buendía, Goyi Fraile, Maria Luisa Menchón,  y Víctor Manuel Gutiérrez. Luis García se mantiene como coordinador hasta 2012 lo que supone el periodo más extenso de la revista en sus diversas etapas y nombres. También es la etapa más fecunda ya que se  publicaron 38 números de la revista. Como escritor, tanto de poesía como de prosa, ha conseguido centenares de premios literarios que han jalonado una trayectoria de gran mérito, a lo que hay que añadir su labor en talleres literarios y como divulgador de la literatura en múltiples ámbitos.

     La última etapa de Alforja de Estaribel está coordinada por Víctor Manuel Gutiérrez, que se mantiene desde 2012 hasta la actualidad, con 7 números editados, en los que resulta apreciable la cifra de escritores y escritoras sudamericanos que publican sus escritos en estas páginas. La labor de Víctor Manuel es encomiable porque añade al papel de coordinador los de maquetador y diseñador gráfico. En otra faceta artística, es un compositor musical y cantante, creador del grupo Febo, que prodiga sus actuaciones inasequible al desaliento. Le acompañan en el equipo de redacción María de Gracia Chicharro, Manuel Valero y Eduardo Egido.

     En conclusión, en los 35 años de estas revistas literarias han salido a la luz 84 números en cuyas páginas se cobijan muchos sentimientos e ilusiones de autores y autoras noveles y avezados, se camufla un sinfín de dificultades que hubo que vencer para que las desapariciones puntuales no se convirtieran en definitivas, se resume una pléyade de creadores que ha contribuido con sus obras a formar  una identidad literaria de la ciudad. Si alguien quisiera realizar un estudio de los escritores y escritoras de Puertollano ya sabe dónde  encontrar una fuente fiable.

Eduardo Egido Sánchez

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