Por Gloria Serrano Martín
"Me ha gustado una barbaridad. Un desfile de personajes para mí muy entrañables y ya desaparecidos"
(Eduardo Mendoza, escritor)
La empecé con ilusión y muchas ganas después de leer las frases elogiosas de Eduardo Mendoza, un autor al que admiro. Es verdad que un poco asustada por el aluvión de personajes, setenta y cuatro creí contar y algunos bastantes desconocidos. Me impuse la obligación de buscar información sobre ellos y averiguar su vinculación con Barcelona. Pero coincidió que cuando la novela estaba mediada, tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro y decidí seguir el consejo del autor, hay que dejarse llevar, disfrutar de la novela para que "los árboles no nos impidan ver el bosque" Y entonces me sumergí de lleno en la historia, escuché la música que sugiere en tres de sus capítulos y me sorprendió por su magia y su fantasía. Estamos ante una lectura extraña y diferente.
El diseño de portada de Diego Rodríguez es prodigioso y ya anuncia lo que vamos a encontrar en el interior de sus páginas. Es un relato de aventuras en el que un apagón causado por la escritora Carmen Laforet deja a Barcelona sin luz durante veinticuatro horas y provoca un colapso espacio temporal. Edificios desaparecidos reaparecen, surgen otros nuevos y personajes de distintas épocas conviven en una narración en la que la historia, la imaginación y la memoria se superponer. Van apareciendo Roberto Bolaño, Pau Casas, Freddy Mercury, Julio Cortazar, Vargas Llosa, Lorca, Gaudí, Rosalía… y muchos más, quizá demasiados. Tantos personajes ralentizan y asfixian un poco el relato. Carmen Laforet, que sirve de hilo conductor, Montserrat Roig y Mercé Rodoreda son las figuras con más peso en la historia. Aunque la novela se mueve en un registro sombrío, nunca renuncia a la esperanza porque aún en las ciudades más apagadas puede surgir la chispa del arte, de la literatura, de la ciencia que aportan soluciones para que vuelva la luz.
La novela ha tenido críticas demoledoras aún antes de publicarse, lo que resulta chocante. Es verdad que su autor se ha convertido en un personaje mediático, que vende muchos libros y que ha tenido la osadía (o la valentía, según se mire) de publicar su segunda obra poco tiempo después de la primera. Y es verdad que no tiene la solidez de "La península de las casas vacías" Pero creo que hay que afrontar su lectura como lo que es: un homenaje a la ciudad de Barcelona y a su gente ilustre con un gran despliegue de fantasía y realismo mágico. El abrir camino por esas sendas nuevas, que no están marcadas, tiene sus riesgos. Él ha sido valiente y los ha asumido.
Si abres el libro dejándote llevar, sin que te agobien los nombres y los muchos lugares que cita y valorando su labor de investigación, su prosa cuidada pero ligera, y la fantasía con cierto trasfondo social que desborda el relato, te sorprenderá y te divertirá. Es una lectura que invita a detenerse, observar y sentir. Te agarra del brazo y te dice "ven, que te voy a enseñar algo raro pero bonito" Y lo de averiguar quiénes son los personajes desconocidos, lo dejas para después, que, una vez leído el libro, descubres que el autor llevaba razón, tampoco es tan importante.

David Uclés en Toledo (18 de febrero de 2026)

Título: La ciudad de las luces muertas
Autor: David Uclés
Diseño de portada: Diego Rodríguez
Género: Novela fantástica/ Realismo mágico
Páginas: 288
Editorial: Destino
Fecha de publicación: 4 de febrero de 2026
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