Por Gloria Serrano Martín
"La película es respetuosa con la fe y las creencias; lo que cuestiona es cómo la institución afronta algo tan dañino.”
(Fernando Franco, director de la película)
No sé si ha sido intencionado que el estreno de la película haya coincidido con la visita del Papa. Muy oportuno que entre tantos aleluyas se planteen interrogantes sobre la fe, el perdón, la culpa y el silencio cómplice de una institución a la que le cuesta enfrentar su principal lacra: la gestión de los abusos sexuales a menores. León XIV fue muy explícito con otros problemas que preocupan al mundo. La inmigración, las ideologías extremistas, las guerras, los peligros de la IA estuvieron muy presentes en sus discursos. Pasó de puntillas ante las incómodas denuncias sobre pederastia, palabra que evitó pronunciar.
Muchas películas han abordado el tema, pero poniendo el foco en las víctimas. La originalidad de ésta es abordar el problema desde el punto de vista del abusador. Un sacerdote muy querido en su comunidad, cordial y educado, cuando desea abandonar los hábitos se encuentra con que una de sus víctimas le denuncia por abusos ocurridos hace treinta años A partir de ese momento empieza un calvario entre la asunción de culpa, el arrepentimiento y la denuncia de quienes lo protegieron.
Los vaivenes morales de Manuel, el sacerdote, se siguen con la expectación que generan los pasos imprevisibles de su inquietante protagonista magníficamente interpretado por Alberto San Juan. Y ahí también el espectador empieza a perderse porque su conducta se presta a varias interpretaciones. ¿Es sincero o intenta autoconvencerse de que es buena persona? ¿Desea ser perdonado o pretende arrastrar en su caída a los que lo protegieron? El debate queda abierto para que cada cual juzgue. Quizá lo único que se evidencia con claridad es la actitud de la institución: tratar de evitar el escándalo.
El director ha contado con un reparto excepcional - Casablanc, Rellán, Galiana, Callejo, Barea - para construir un drama austero, sin excesos, evitando el sensacionalismo y centrándolo en la complejidad moral del personaje principal sin dejar de lado la culpabilidad de los encubridores, el morbo de los medíos de comunicación y el cariño de los que perdonan. Y todo esto se va desarrollando sin grandes estallidos ni discursos. Lo que hay son miradas, silencios que parecen confesiones y que sin levantar la voz obligan a mirar a seres humanos en procesos difíciles de digerir.
La luz nos traslada a un territorio áspero y desasosegante. Un espacio incómodo que obliga a mirar de frente lo que normalmente evitamos, Pero quien se atreva a entrar en él encontrará una película honesta, rigurosa y profundamente humana. Estaría bien que la curia eclesiástica también se atreviera.
En este video Alberto Sanjuan explica las claves de su interpretación:
https://www.facebook.com/share/r/1C56ME26Tn/

Título original: La luz
Género: Drama religioso
Guión y dirección: Fernando Franco
Reparto: Alberto Sanjuan, Pedro Casablanc, Miguel Rellán, María Galiana, Luis Callejo, Ramón Barea, Pablo Gómez Pando
Fotografia: Santiago Racaj
Música: Maite Arroitajauregi
Se estrenó en salas el 5 de junio de 2026
VER MÁS ARTÍCULOS SOBRE LIBROS, SERIES Y PELÍCULAS EN EL BLOG DE “GLOSEMAR” (Pincha en el siguiente enlace):
https://entrelibrosypelisglosemar.blogspot.com/