Por Gloria Serrano Martín
"Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”
(George Santayana, frase que aparece en la película y que también está grabada en la entrada de Auschwitz)
Es cierto que no conviene olvidar el horror nazi. Recuerdo el impacto que me causó ver por primera vez la emblemática película “Vencedores o vencidos" (Stanley Kramer, 1961) que hizo historia recreando el juicio a los 22 altos cargos del Tercer Reich. Fui a ver Nuremberg con cierta prevención por su larga duración y con la duda de qué podía aportar más de lo que ya sabemos a través de películas, libros o documentales. Pero reconozco que me mantuvo expectante, no se me hizo larga y disfruté con el duelo interpretativo entre Russell Crowe (Hermann Goering) y Rami Malek (el psiquiatra Douglas Kelley).
Basada en el libro "El nazi y el psiquiatra” del periodista Jack El-Hai, la película lo que realmente recrea, aparte del juicio, es la relación que un psiquiatra, Douglas Kelley, estableció durante nueve meses con los criminales nazis para analizar su personalidad y determinar si eran aptos para ser juzgados, si estaban mentalmente sanos y si actuaron por propia iniciativa y no como marionetas de sus jefes. El psiquiatra se sintió fascinado por la personalidad de Hermann Goering, descubrió las múltiples caras del fascismo y llegó a la conclusión que ni murieron con Hitler ni se enterraron en Nuremberg como las grandes potencias pretendían. Según pudo comprobar, esos nazis no eran caricaturas con uniforme sino personas inteligentes y carismáticas convencidas de su superioridad.
Lo que en realidad pretendía Douglas Kelly era hacerse famoso con su libro APsychiatrist Examines the Nazi Criminal, publicado en 1947, pero nadie hizo caso de sus conclusiones sobre las posibilidades de supervivencia del nazismo y cayó en el aislamiento y la depresión, aunque hoy en día esas reflexiones tristemente estén a punto de convertirse en una profecía autocumplida.
Es una película que no aporta un enfoque innovador, es conservadora y clásica en sus formas. Todo lo basa en el duelo interpretativo de Russell Crowe y Rami Malek encarnando a un nazi manipulador y a un psiquiatra visionario. Se puede discrepar sobre algunos detalles como, por ejemplo, cierta manipulación para que los americanos y los ingleses queden triunfadores en el juicio obviando la participación de Francia y Rusia. Es cine americano, al fin y al cabo. Pero no resta mérito al conjunto, y hasta los críticos más severos coinciden en destacar la portentosa y magnética interpretación de Crowe encarnando a Goering.
Si a los 80 años del histórico juicio James Vanderbilt, director y guionista, afronta el reto de volver a hacer una aproximación histórica, queda claro que su intención es dejar bien patente que cualquier persona puede convertirse en un criminal en potencia, que los que generan el apocalipsis son personas normales que deslizan simpatía y encanto para esconder su crueldad y que racionalizan sus actos como necesarios para lograr los fines propuestos. El paralelismo con la actualidad debería inquietarnos porque la historia puede repetirse y, desgraciadamente, las guerras y el genocidio forman parte de nuestro presente. De ahí la necesidad de luchar para que los crímenes contra la humanidad no queden impunes.

Título: Nuremberg
Estados Unidos/Hungria
Género: Drama histórico
148 minutos
Dirección y guión: James Vanderbilt
Reparto: Russell Crowe, Rami Malek, Michael Shannon, Richard É. Grant, Leo Woodall
Música: Brian Tyler
Fotografía: Darius Wolski
Fecha de estreno en España: 28 de noviembre de 2025
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