Por Antonio Carmona Márquez
ALCUDIA, una tierra que escribe y se describe a sí misma, mientras se reinventa a medida que pasa el tiempo, si es que no le da por detenerlo.
A la hora de elegir entre campo o mar, déjame que me incline por el ancestral hábito de caminar como quien navega, de navegar como quien anda. Caminar sin rumbo, sin entender nada ni pretenderlo.
Y si alguna vez tuviera que recorrer el mundo, sabes que lo haría con el fin de volver aquí, donde habita un caballo intenso, taciturno y medio loco, que relincha algodones nocturnos. De sobra sabes que también yo canto y hablo en voz alta cuando estoy solo.