Por Antonio Carmona Márquez
El día se hunde tras el cerro. Cuesta creer que sea el mismo Sol que nos vio nacer, para luego cobrar vida y agitarse en nuestras retinas. ¿Podría ser éste el mismo Sol que más allá llaman “amanecer”?… El que dio candor y luz a tus pechos henchidos de juventud. El Sol que cosía sombras al bies sobre calcetines en la escuela, en fila de a dos, aquel lunes por la mañana cuando te vi por primera vez.
Los sentidos nos engañan. Los sentidos todo lo cambian. Dicen que el Sol es más grande que la Tierra. El niño mira al valle y a la montaña y éstos son para él mucho más grandes que el Sol. Con sus manitas enmarca un trozo de cielo, un atardecer, el cerro y esa nube que parece una manta. Todo le cabe dentro. Quién pudiera acariciar con la yema de los dedos los relieves de lo aparentemente eterno. Cuánto cuesta admitir que éste sea el mismo Sol que un día nos verá morir.
Montaje vídeo: Eduardo Sánchez
Música: Manolo Sanlúcar, "Nacencia"