El “Guernica” de Puertollano y los bulos

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Son las 09:23 del Miércoles, 15 de Abril del 2026.
El “Guernica” de Puertollano y los bulos

 

Por Antonio Carmona Márquez

 

No es nada extraño que en las redes te topes con lo inesperado. Estas imágenes que aquí les traigo no están creadas por medio de Inteligencia Artificial. ¡Que le den a la IA! y, ya de paso, ¡larga vida a José Rueda!, puertollanero que sí supo crear y salvaguardar estos documentos sobre la historia local para la posteridad. Disfruto mucho más con estas fotos antiguas en blanco y negro de cuando las cosas se hacían a pulmón, donde aparecen rostros poco nítidos entre los que me parece reconocer al gran Chema Gallardo, inspirador de este proyecto reivindicativo de paz y libertad. Hay otras caras que me resultan familiares, pero, ya sabrán perdonarme, no consigo identificarlas.

A día de hoy, con la IA, podríamos conseguir que esos estudiantes del Instituto Fray Andrés saludaran a los usuarios de redes sociales, que dieran unas pinceladas retocando el mural del Guernica sobre la fachada del Gimnasio Municipal “General Moscardó”, no sé si os suena… No me refiero al gimnasio, que lo demolieron, junto al mural, hace años para edificar la actual Biblioteca y Centro Cultural, sino ese general que era coronel cuando, con pronunciación gallarda y altiva largó aquello de “¡sin novedad en el Alcázar!” Pero ahora no me apetece hablar de eso. Decíamos que con la IA podríamos subir al mismísimo general Moscardó al andamio con cara de desesperación, llevándose las manos a la cabeza ante tamaña afrenta: unos estudiantes plasmando sobre su fachada, a la vista de todos, un mural del cuadro más universal de Pablo Picasso, un artistilla con ínfulas que pintarrajeaba garabatos de estilo degenerado. Uno más de tantos traidores al Espíritu Nacional.

¿Y por qué no subir también a Pablo Picasso al andamio? Con gesto egocéntrico de observador orgulloso de su obra, haciendo hincapié sobre algunos trazos que no le acabaran de convencer para que nuestros artistas locales los corrigieran, siguiendo sus sabias instrucciones. Dada la confusión actual sobre la historia y su manipulación partidista, muchos de los que vieran la imagen o el vídeo estarían convencidos de que tanto el general, como el pintor y los alumnos de bachillerato eran personajes contemporáneos. Pero en realidad lo que conseguiríamos, aparte de trivializar un tema tan profundo, es que ninguno de los personajes resultara verídico y lo sentiría, más que nada, por los jóvenes de nuestro pueblo.

No, no sé qué me hacen sentir todas estas creaciones de la IA, pero no es nada bueno. Una especie de desasosiego, una sensación de inquietud en el vientre. ¡Me lo tengo que hacer mirar! Parece el arma perfecta y definitiva para propagar el bulo, para que dudemos de todo, para que no creamos en nada, para establecer una sociedad desconcertada y amedrentada mucho más fácil de acaudillar. Estos chavales me recuerdan la época en que la tecnología estaba al servicio de la humanidad. Una tecnología que ahora ha sabido poner a (casi) toda la humanidad a su servicio.

Los bulos, las mentiras, han existido siempre desde que el hombre y la mujer existen. En antropología se estudia el chismorreo, los rumores y el engaño como elementos esenciales de interacción social para la comunicación humana, una auténtica herramienta de supervivencia y dominio. Sobre la destrucción de Guernica y el asesinato de muchos de sus habitantes, sin ir más lejos, se dijo en su día que había sido llevada a cabo por grupos republicanos siguiendo una estrategia de “tierra quemada” ante el inminente avance de los sublevados (la Santa Cruzada). Y así lo creyó al que le interesó creerlo y lo seguirán creyendo a pesar de la constatación inequívoca de la verdad en unos documentos nazis. A los republicanos se les podrá acusar de otras mil tropelías sanguinarias, pero de esa en concreto, no. Todos, admitámoslo, somos tendentes a creer aquello que mejor se acomoda a nuestro ideario.

Vivimos tiempos muy difíciles. Vivimos, nos guste más o menos, a bordo de este barco llamado EUROPA. ¿Hacia dónde va Europa? ¿Cuál es su derrota? Entiéndase “derrota” en su acepción de “itinerario” y no de “sometimiento”, aunque este último también se nos hace inminente. A muchos de nuestros conciudadanos les está pareciendo buena idea aligerar la marcha de este gran buque tirando por la borda valores e ideales que hace cuatro días nos parecían fundamentales para la convivencia pacífica entre los pueblos. ¿Hacia dónde va Europa? Esa es la pregunta del millón que no parece tener una respuesta unánime y, como decía Séneca, el estoico, ningún viento sopla favor de quien no sabe hacia dónde va.

Antonio Carmona