La mirada desde el Búnker

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Son las 04:47 del Sábado, 18 de Julio del 2026.
La mirada desde el Búnker

 

Por Antonio Carmona Márquez

 

El sendero discurre sobre rocas sedimentarias carbonatadas. Faldea, con recorrido sinuoso y blanquecino, el límite oeste de la playa sin perder de vista la aldea nijareña de Agua Amarga, su rompeolas y el mar. El sol aparece por fin en escena tras pincelar de escarlata el cielo. Ahora, arracima e inflama nubes matutinas que coronan la montaña opuesta. En un recodo donde gira la senda y el viento, duerme su desaliento un búnker, una “U” de hormigón con ventanucos de mirada apaisada. La mirada desde el búnker, la que fue, está demasiado lejos y quizá demasiado se ha dicho ya sobre ella. Apenas diez años faltan para que se cumpla un siglo de su razón de ser o de su sinrazón.

En la mirada de hoy, sin embargo, interactúa una mujer embarazada paseando su abultado vientre a lo largo de la orilla, algunas personas entran al supermercado en bañador y con los pies descalzos llenos de arena, hay un jubilado charlatán que compara su juventud con la del turronero, siempre al tanto de fiestas y verbenas, la chica del tanga buscando en cuclillas piedras preciosas sobre la arena, niños de la mano de su abuela, niños que cabrean al heladero por su incapacidad para decidirse por un sabor, la desnudez engalanada de luz solar, paseos, desayunos, comidas mirando al móvil, una señora muy mayor, con la piel bronceada en exceso, con los pechos desnudos, saludando a sus vecinos de sombrilla con la naturalidad que otorga la rutina, escasez de plazas de aparcamiento, otra abuela leyendo a la sombra de una palmera, veleros, barcas, gaviotas.

Eso y mucho más constituye la mirada desde el búnker a día de hoy. En este país, hemos asistido a la erradicación casi total del analfabetismo y otras muchas penurias. Eso sí, recientemente parece estar proliferando un fanatismo que acongoja (¿y acojona?) al sensato. Del analfabetismo al fanatismo. ¿Qué nos ha pasado? ¿Qué hemos hecho mal? Cada vez hay más gente muy leída e instruida en una sola doctrina, poco dada al debate constructivo. En cuanto a ti, búnker, más vale que nunca vuelvas a hacerle falta a nadie. Puedes seguir ahí arrinconado, camuflado, casi escondido, visitado por nostálgicos y curiosos, como símbolo de lo que pudo NO pasar y SÍ pasó.

Antonio Carmona