Un campo chapado a la moderna

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Son las 06:11 del Martes, 10 de Febrero del 2026.
Un campo chapado a la moderna

 

Por Antonio Carmona Márquez

 

No sé si os habíais percatado, pero ya forman parte de nuestro paisaje. Para bien o para mal —esperemos que para bien— extensas superficies del valle se van guarneciendo a base de placas fotovoltaicas. Si no fuera porque los entendidos mantienen que es un método sostenible y “mucho menos contaminante” para la obtención de energía (pero contaminante, al fin y al cabo), los no entendidos diríamos que el escenario final se asemeja más bien al crecimiento galopante de un tumor sobre nuestro territorio, ya veremos si benigno o, hasta qué punto, agresivo.

El término de Puertollano y otros términos en la comarca que conforman el valle del Ojailén, tienen un terreno especialmente abonado para el “cultivo” y la rauda proliferación de estos mamotretos. Aquí, nadie va a poner un pero. Aquí, ¡¡lo que nos echen!! Más aún si el asunto se muestra más o menos disfrazado de ecologismo, sostenibilidad y, admitámoslo, acompañado también de dinerito rápido y fácil. En otros lugares de la península, incluso de la provincia, donde no se vive un declive agrario, ganadero y poblacional, sus habitantes no parecen vislumbrar los parabienes de esta maravillosa forma de obtener energía y se muestran más reacios y cautos.

Aparentemente, estos campos fotovoltaicos son capaces de generar energía durante treinta años. Hemos estado observando su estructura e instalación al ras del suelo, desde cerca, que es como hay que analizar las cosas. No hemos visto nada relativo a la tan cacareada simbiosis entre ganadería y placas, aparte de otros beneficios. Eso debe ocurrir en lugares distintos al nuestro. Aquí hemos constatado nuevas vallas donde no había ninguna. Donde había una, han aparecido más vallas de refuerzo. Más y más vallas, por si ya antes había pocas.

¡Treinta años!... Los que ya tenemos el colmillo retorcido sabemos que, pasado tanto tiempo (muchos ya no estaremos aquí para comprobarlo) y después de “hacer caja”, es inusual que alguien se haga cargo del recogedor y la escoba. Pero, ¿a quién le importa eso ahora?... A unos cuantos exageradillos, medio enfermos de nostalgia, defensores del paisaje y de la naturaleza como patrimonio. Gente de esa que no comprende que todo eso no da de comer y mucho menos dinerito rápido y fácil. Gente de esa… quién sabe si demasiado chapada a la antigua.

Antonio Carmona