Por Lourdes Carrascosa Bargados
El pasado seis de agosto tuve el placer de ser invitada al Hoyo para participar, como conferenciante, dentro de sus celebraciones de la Semana de Starlight, en el que traté el tema de la influencia de los astros en la Personalidad.
Para mi fue una experiencia muy impresionante, no solo por el acogimiento y atenciones que me prestaron, sino, sobre todo, por la vivencia de la observación del cielo. Ha sido emocionante contemplar en la noche del Hoyo, en ese mirador, el cielo nocturno, pleno de estrellas y muy especialmente admirar en vivo y en directo por primera vez la Vía Láctea.
Reflexionar en lo pequeños que somos en este universo inmenso, nos hace sentir sensaciones especiales y es maravillosos pensar qué en un pequeño pueblo de unos doscientos habitantes, haya una asociación que tiene ciento quince socios interesados en mirar y proteger su cielo.
Me gustaría compartir un poco de su trabajo e historia. Dicha asociación, presidida por José Antonio Ruíz Rodrigo, surge con la iniciativa de la Junta de Comunidades de certificar el Valle de Alcudia y Sierra Madrona como territorio Starlight. A raíz de un curso de monitores de astroturismo, que el propio José Antonio realiza en Puertollano, se plantea la idea de dar forma a un festival para poner en valor el cielo de su pueblo.
Se forma un grupo de vecinos que son: el propio José Antonio, su hermana Elena, Raquel, Luisa, Guiomar, José Ramón, Mari, y dos Lucias, se reúnen y comienzan a dar forma y organizar un festival para el mes de agosto, al que denominan: “Verano bajo las estrellas”.
La intención, desde el primer momento, a pesar de no contar con ayudas de ningún tipo, salvo las municipales de aportar mobiliario para los eventos, pero no apoyo económico, era organizar una semana cultural para poner en valor el cielo de su población y que fuera también una alternativa formativa de ocio, de divulgación científica y protección de su cielo, en el mes de vacaciones.
En este empeño, y aportando el trabajo de todos e incluso apoyo económico de sus propios bolsillos, se organizó el primer festival que tuvo un gran éxito, aunque en un principio se contó con la colaboración de personas conocidas que, por amistad, fueron configurando el programa del festival.
Actualmente se ha celebrado en agosto la sexta edición, y su Junta Directiva dedica gran parte del año a la planificación de la siguiente edición.
Posteriormente se constituyeron como asociación con un bonito y significativo nombre: “Asociación Astronómica El Lucero Miguero”. Tiene una curiosa explicación: El planeta Venus, que es el lucero de la mañana, en el pueblo se asociaba con el momento de preparar las migas antes de las actividades en el campo. Y de ahí el nombre, que aporta una imagen de tradición y de relación con el cielo de sus lugareños.
Esta asociación, además de la organización del festival, que cuenta con actividades como cata de vinos, concierto de violines, rutas senderistas nocturnas, talleres y conferencias, ha logrado que un pueblo se motive para participar durante estos días de verano en estas actividades que todas ponen el completo en sus talleres.
Me cuentan que vecinos del pueblo, que residen en otras localidades de España, reservan estos días de sus vacaciones para estar allí y poder tomar parte en el festival.
Iniciativas como esta de la Asociación El Lucero Miguero, ponen en valor a los pueblos, su entorno, costumbres y tradiciones e incentivan la tan necesaria convivencia.
Vaya desde estas líneas mi felicitación a esta asociación por su extraordinaria labor.