La visita de León XIV a España

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Son las 05:38 del Sábado, 18 de Julio del 2026.
La visita de León XIV a España

 

Por Lourdes Carrascosa Bargados

 

            He seguido a través de radio, televisión y medios de comunicación, la visita del Papa León XIV a España. Dejando de lado el aspecto religioso, creo que nos sentimos orgullosos de la capacidad de organización de eventos de gran nivel en nuestro país, cuando nos unimos y hacemos las cosas bien.

            Organización al milímetro de control de movilidad, seguridad, tanto del Papa, como de asistentes a los diversos actos. Admirables las labores de Policía Nacional, Guardia Civil, Policías Locales, Servicios de Seguridad, Fuerzas armadas, tanto españolas como del Vaticano, voluntarios, arquitectos y diseñadores de los espacios, floristas, responsables de alfombras, equipos de sonido, servicios de limpieza y por supuesto el equipo de protocolo y gestión de toda la  visita, compuesto por personas del Vaticano y de España,  tanto en Madrid, como en Barcelona y Canarias un excelente trabajo, teniendo en cuenta que se han mezclado ciudades con sus Alcaldes, Presidentes de Comunidades y por supuesto también Casa Real y Presidencia del Gobierno.

            El Papa actual, me parece muy inteligente, adelantado a los tiempos, que sabe ser acogedor, pacifista, pero no deja de dar sus mensajes, esté donde esté y le pese a quién le pese. Merece la pena volver a escuchar sus intervenciones en cada uno de los lugares en los que ha dejado su voz. En mi opinión no es solo la cabeza visible de la Iglesia, sino un hombre que expresa una humanidad, un sentido del respeto a la libertad de cada persona y a su dignidad, un conocimiento de las cosas, junto al deseo de estar cerca de los que más necesitan esperanza y consuelo.

            Tanto sus homilías en los actos religiosos, como en los momentos de actos de otro tipo, ha dejado muy claros sus pensamientos, su paciencia y su capacidad de empatizar y escuchar, algo raro en estos tiempos que vivimos.

            Me voy a parar a reflexionar sobre una de las frases que a mí me ha impresionado, ya que, tanto en mi vida personal, como en el ejercicio de mi profesión el tema del perdón y la culpa son importantes.

            En Barcelona, en su visita a la Iglesia de San Agustín, Renzo, un niño de seis años, le formuló unas preguntas y entre ellas estaba si había que perdonar siempre.

            La respuesta es muy interesante de analizar y poner en práctica en nuestras vidas. El Papa dice: “Jesús contesta a la pregunta de Pedro, que hay que perdonar setenta veces siete”, pero añade “Hay que entender bien que significa perdonar. Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño. No significa olvidar por la fuerza como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”.

            Es lo contrario al ojo por ojo y diente por diente, pero tampoco nos habla de poner la otra mejilla. Hay que perdonar no dejando entrar el odio en nosotros, pero poniendo remedio, sin sentirnos culpables, para no volver a dejar que nos haga daño quién no nos ha respetado.

            Una filosofía de vida que a quién ha sido victima de perjuicios por parte de otra persona, le enseña el camino para no sentirse culpable por las actuaciones que uno pueda hacer para defenderse del dolor y esa defensa consiste en cubrirse ante posibles nuevos ataques, pero dejando que el corazón vaya sanando sin devolver mal por mal.

            Si todos aplicamos el modo de perdón que nos ha enseñado el Santo Padre, estoy segura que avanzaremos en una sociedad más humana y mejor.

Lourdes Carrascosa
Foto: COPE