Pasado y presente de la Semana Santa

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Son las 09:25 del Miércoles, 15 de Abril del 2026.
Pasado y presente de la Semana Santa

 

Por Lourdes Carrascosa Bargados

 

Hay recuerdos que no se borran, porque desde nuestra más tierna infancia nos han acompañado casi sin darnos cuenta.

Desde luego, la Semana Santa de mi infancia tiene muy poco que ver con la actual, aunque hay cosas comunes como los olores a cera, incienso, canela, azúcar tostado; sabores, como el potaje de mi madre, sus torrijas o el flan.

Otras ya no están, como los miedos que me daban esos grandes paños morados o negros con los que se cubrían las imágenes en las iglesias y las prohibiciones de esos días: que no se podía cantar, ni gritar, ni reírse, algo difícil para una mente infantil, que todavía no entendía mucho de lo que pasaba a mi alrededor.

Otra escena que se ha grabado en mi cabeza es la procesión del Silencio en Madrid. Recuerdo estar muy fuertemente agarrada a las manos de mis padres, en la esquina de Preciados con la calle Veneras, donde vivía mi querida Luisita, que siempre nos acompañaba. El luto, el arrastre de las cadenas por los adoquines de las calles, el sonido del tambor, el silencio sobrecogedor, hacían que yo sintiera temor y esa sensación no se ha eliminado de mi memoria.

En mi Madrid natal, durante estas fechas se cerraban cines, teatros, cafeterías y todo aquello que se pudiera considerar como de ocio. Hasta los programas de radio dejaban de ser los habituales. De la televisión no puedo hablar, ya que, en esa época, en mi casa no había.

Rememoro cosas como tener que ponerse el velo para ir a la iglesia. Las niñas lo llevábamos blanco, pero en esas fechas nos ponían uno negro. No me considero tan mayor, pero cuando yo era pequeña, antes de los diez años, todavía se llevaba a la iglesia velo y chaqueta, Por supuesto nada de pantalones cortos, ni chanclas, ni “casi bañador” como sucede en algunos lugares de playa. A mi juicio, entre libertad y respeto debe existir siempre un término medio de decoro.

En la actualidad todo es diferente. El cristianismo nunca debe ser vivido sin la libertad. La Iglesia no puede dar miedo, al contrario, debe ser acogedora, lugar de paz, de reflexión, de sencillez, de silencio y también de alegría. Es un lugar de encuentro con Dios y con uno mismo, por ello debe producir sensaciones agradables. Por suerte todo ha cambiado y ahora los niños se acercan a sus parroquias con un planteamiento muy diferente que al que nos hicieron vivir a nosotros.

Me gusta disfrutar de las cosas que suceden en estas fechas en Puertollano. Se que hay miles de ciudades y pueblos que son ejemplos de Semana Santa de todo tipo: de interés turístico nacional, regional, hasta mundial, pero ya hace años que prefiero quedarme a vivir estos días con la tranquilidad de mi casa y las cosas bonitas que aquí suceden, aunque sean más modestas.

Este 2026 mi Semana Santa comenzó con la asistencia al Pregón que realizó D. Manuel Juliá Dorado, un pregón precioso por estar escrito desde sus vivencias personales y cargado de sentimientos y recuerdos a la figura de su madre.

Da gusto ver cómo se van adornando las calles, cada vez con más mimo y atención. Merece la pena destacar que cada día hay más gente dedicada a engrandecer estas fiestas en beneficio de todos y como las distintas cofradías van cuidando sus vestimentas, los adornos, los pasos y mejorando con esfuerzo y trabajo.

Me sigue emocionando el sonido de las campanas, acercarme a ver las procesiones, sobre todo en las calles pequeñas y menos concurridas, donde siento que se vive con más intensidad el sonido de los tambores, el paso de los cofrades, el esfuerzo de costaleros, la música de las bandas y hasta el olor de las flores y el incienso

Mantengo en Viernes Santo la tradición heredada de recorrer los monumentos, visitando las iglesias de la ciudad. No llego a todas, peo algunas son de obligada visita, como el monumento de las Hermanas de la Cruz, siempre lleno de belleza y esa estética especial de las monjas a la hora de colocarlo.

Trato de ir cada año a alguno de los que yo llamo “Momentos emocionantes” de la Semana Santa de nuestra ciudad. Entiendo que para cada persona y Cofradía serán los suyos, pero poder vivir esos instantes entre el reconocimiento, la belleza, la tradición y el avance con el esfuerzo que muchas veces no agradecemos, hace para mi especial estos días.

Vaya desde estas modestas líneas mi reconocimiento a todos y cada uno de los responsables de que podamos disfrutar de nuestra Semana Santa: Parroquias, Sacerdotes, Cofradías, Ayuntamiento, Bandas, Floristas, Policía Local y todos aquellos que dedican horas en el año para preparar y hacer que cada procesión resulte un momento de emoción y belleza.

¡Feliz Semana Santa 2026!

Foto: Ayto Puertollano
Foto de Archivo: La Voz de Puertollano