San Fermines

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Son las 18:53 del Lunes, 17 de Agosto del 2026.
San Fermines

 

Por Lourdes Carrascosa Bargados

 

          No soy navarra, ni tengo gran afición taurina, pero cada año, a partir del siete de Julio, pongo mi despertador para levantarme a las seis y media de la mañana, desayunar tranquilamente para a las siete y cuarto en punto, poner en televisión española los encierros de San Fermín.

          Desde luego, bajo ningún concepto yo me pondría a correr delante de un toro, ni en Pamplona, ni en ningún lugar del mundo. Recuerdo dos pequeñas experiencias que demostraron mi valentía en este terreno. Hace muchos años, haciendo una caminata por una de las zonas cercanas a Puertollano dentro del Valle de Alcudia, vi venir una vaquilla, el pánico se apoderó de mi cuerpo y me quedé clavada. Menos mal que el animal ni se había fijado en que yo estaba ahí, pero mi valor como torera quedo patente.

          También recuerdo una de las primeras veces que acudí a ver los encierros de Almodóvar del Campo, de larga tradición en nuestra zona.  Yo estaba recién llegada a Puertollano y no tenia mucha idea de lo que se hacía. El caso es que pasé un miedo tremendo porqué me daba la sensación que no había ningún lugar seguro y que el vallado era poco estable para controlar a esos animales con cuernos y eso que eran pequeños. Luego ya, años más tarde y gracias a mis amigas Pilar y Marili Gil Porras, he podido conocer más a fondo estas fiestas, su importancia para sus vecinos y localidades cercanas y he podido disfrutarlas sin temor, pero, eso si, nunca cerca de los toros.

          Tal vez por esa cobardía, no puedo dejar de seguir los encierros de Pamplona, cargados de belleza plástica y además de adrenalina para recargar pilas. Me gusta que nuestros pueblos y ciudades mantengan sus tradiciones y todo lo que veo y escucho sobre esta gran fiesta, me atrae.

          Dicen que quién acude una vez en su vida a los encierros en Pamplona ya no puede dejar de volver. Yo no he vivido esa experiencia, pero me encantaría poder disfrutarla, aunque, por supuesto sin correr delante de los astados.

          Desde la televisión parece fácil, pero, además de valentía, hay que tener capacidad física, entrenamiento y un algo muy especial que se lleva dentro y que solo se da en gente que desde la más tierna edad y de padres a hijos, van transmitiendo tradición.

          Pero de los Sanfermines no me gusta solo el encierro, me llama la atención algo que se transmite desde la pantalla de la televisión: el valor de los amigos, de la cuadrilla, como ellos llaman, el poder de la familia para compartir momentos, se nota en las celebraciones. Es cierto que también hay mucha gente que acude a esta fiesta para beber y beber, pero no por ello vamos a desmerecer lo bonito del evento.

          Desde que allá por 1926 Ernest Hemingway publicara su libro Fiesta, muchas personas de diferentes nacionalidades han puesto sus ojos en Pamplona y en estas celebraciones, haciendo de ellas la fiesta española más internacional.

          Su colorido blanco y rojo, sus músicas, las canciones, los toros, los mozos, esos pantagruélicos desayunos y comidas de los días festivos, todos sus festejos: procesión, encierros, gigantes y cabezudos, conciertos, fiestas en la plaza de toros, corridas, actos para niños y mayores, nos hacen sentirnos en una fiesta de todos, algo que, en estos tiempos de polarización en nuestra sociedad, me parece de gran importancia.

          Ojalá sigamos sintiendo que esa unión sigue en nosotros. ¡Viva San Fermín!

Lourdes Carrascosa
Foto: Pixabay