Violencia

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Son las 23:28 del , 7 de Diciembre del 2025.
Violencia

 

Por Lourdes Carrascosa Bargados

 

El pasado veinticinco de Noviembre se ha conmemorado el Día Internacional contra la Violencia a las Mujeres. Diversos actos, manifestaciones, debates, comunicados, se han hecho eco de este acontecimiento.

Estoy en contra de cualquier tipo de violencia: ya sea física o psicológica, se ejerza contra mujeres, hombres, menores, ancianos. La violencia solo conlleva violencia y no es camino para resolver ningún conflicto. Especialmente en estos tiempos soy contraria a la violencia verbal, muy utilizada actualmente por los políticos y los medios de comunicación de todo el mundo.

Un mundo violento lleva a un proceso de descomposición moral y de valores.

Nuestra sociedad ha cambiado, pero, pese a ello, hay muchos aspectos en los que el avance no es suficiente o se ha hecho de modo inadecuado.

Me considero feminista, pero para mí ser feminista no es ir en contra de los varones, quiero los mismos derechos para una mujer, que para un hombre. Ambos sexos son igualmente importantes en la sociedad. Cierto es que en España tenemos los mismos derechos, pero hay miles de países donde los derechos son discriminatorios para las mujeres.

Tampoco soy favorable a convertir el feminismo en un tema de enfrentamiento político. Las mujeres objeto de maltrato, lo que necesitan es ayuda y soluciones, no palabras vanas.

Los matrimonios y relaciones de pareja son un misterio, pueden salir bien o no en función de muchos factores, pero es en el núcleo familiar en el que se dan más comportamientos de violencia física y psicológica contra todos los miembros de la familia, sin olvidarnos de niños y ancianos.

Factores externos como el consumo de drogas, alcoholismo, ludopatías, problemas económicos, laborales o de salud mental, pueden potenciar la violencia. Pero en muchas ocasiones es simplemente el agotamiento que genera la rutina de una relación; el carácter dominante y controlador de uno de los cónyuges y los conflictos que se generan en los divorcios, el germen de la violencia.

Cierto es que tenemos derechos, pero seguimos con mucha dificultad para que se ejerzan en la vida real. Por mucho que la sociedad nos hable de denunciar, en la piel de una mujer maltratada queda claro que no es tan fácil. A mi juicio, con sus correspondientes complicaciones, que también las tiene, el paso más fácil es poner la denuncia, pero luego viene un largo calvario complicado de imaginar. No pretendo con esto que no se realicen las imprescindibles denuncias, sino que se mejore algunos aspectos como la rapidez de la justicia, las ayudas económicas, los métodos de protección, el control sobre los maltratadores. Resulta sorprendente que, cuando llegan a matar a su mujer o pareja, tienen un historial anterior de delitos cometidos con otras parejas y eso no aparece en ningún lugar para poder proteger a las siguientes víctimas.

Necesitamos administraciones más rápidas en dar soluciones, que no todo sean campañas, concentraciones y propaganda. He visto demasiados casos en los que después de una denuncia, la mujer debe volver a la casa con sus hijos, o se encuentra al maltratador por la calle, saltándose todos los controles. Algo no funciona correctamente en los sistemas de alerta.

Luego están las posibilidades de salir adelante de las mujeres sin independencia económica y en la mayoría de los casos con sus hijos. Sin estar bien emocionalmente, deben prepararse para la vida laboral y además seguir con la crianza en solitario de sus hijos. Es mucha carga y necesitan más ayudas económicas, de formación y también centros donde poder atender a sus hijos si ellas necesitan trabajar o formarse.

Debemos plantearnos una educación igualitaria, que no es solo que podamos acceder a los mismos estudios, carreras o puestos de trabajo. Se hace imprescindible la formación a hombres y mujeres en la independencia personal, me refiero a que sean capaces de llevar una casa con sus tareas, de criar unos hijos, que los roles se aproximen, al tiempo que ambos sexos deben optar por ser independientes económicamente. Con ellos se mejorará mucho la igualdad en el entorno familiar.

También es necesario que aumenten los centros dedicados a ayudar a los padres en la crianza de los menores, como guarderías. centros escolares, próximos a los domicilios, con horarios adecuados a los trabajos de los padres, para que puedan conciliar la vida laboral y familiar.

Necesidad de educar la sexualidad, que hemos pasado de la represión al libertinaje y la absoluta falta de respeto al otro y a uno mismo.

Control del uso de la pornografía y promover la abolición de la prostitución ya que ambas cosifican a las personas y las hacen objeto de violencia y conductas esclavistas por parte de las mafias.

Nuestra sociedad ha mejorado notablemente por el esfuerzo de muchas mujeres y hombres que han luchado por la igualdad de derechos, pero el trabajo no está terminado, hay que seguir y apoyarnos todos para lograr una sociedad más igualitaria, libre del maltrato, de todo tipo de violencia y el horror que ella supone.