“Beds are burning”: El encanto del rock ecológico

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VI Concurso de Dibujo Ecológico

Son las 14:08 del Miércoles, 30 de Noviembre del 2022.

  La inmensa distancia que nos separa de Australia ha hecho que, secularmente, los grupos de aquellas latitudes hayan tenido poco renombre en el Viejo Continente si lo comparamos con los artistas americanos, que tampoco es que estén cerca. Sí ha ocurrido que el efecto Commonwealth cubrió con una sábana británica lo que tenía orígenes del continente de los canguros, así, grupos como Easybeats y Bee Gees nos resultaban muy cercanos, y no digamos nada de AC/DC, asimilados en aquella “new wave of heavy metal” de los primeros ochenta. Es a mitad de aquella década cuando gracias a la fuerza expresiva de Birthday Party (y todas las variantes que sugiere su líder Nick Cave), The Saints, Beast of Bourbon o nuestros protagonistas de hoy, Midnight Oil, cuando el crítico musical europeo empieza a hablar de “rock australiano”  cuando la etiqueta, como casi todas, peca de simplista porque la gran mayoría de estos grupos sólo tienen en  común su origen geográfico y, precisamente por las grandes distancias de ese país, las bandas de Sidney no tienen nada que ver con las de Brisbane y así sucesivamente.

 

Midnight Oil se articularon en torno a su carismático cantante solista Peter Garrett, tras un largo período de formación como The Farm y otras denominaciones en la escena universitaria de Canberra y Sidney, hasta que en 1976 se inician con el que sería su nombre definitivo que juega con una frase hecha local: “burning the midnight oil” alude a trabajar hasta tarde con una lámpara de aceite. Otras variantes del origen del término lo sitúan en el ámbito de la poesía muy cargada de metáforas. Sea como fuere, los Oils como son conocidos en la escena “surfer” de Sidney empiezan a grabar discos en 1978 y llegan a Europa (por lo menos a España) allá por 1982 con su quinto disco, “10,9,8,7,6,5,4,3,2,1” una delicia de pub-rock con fuertes aspiraciones que se ve mejorado en el definitivo “Diesel and Dust” (1987), octavo álbum de la banda y su elevación a los cielos del rock’n roll. Para que esta metamorfosis vaya cuajando en la audiencia han ocurrido dos cosas: primero, la música ha tornado más dura, más contundente sin llegar al heavy, pero rozando algunas de sus tesis sesenteras; y segundo, el definitivo alineamiento de la banda en los movimientos antinuclear, defensa del medio ambiente y lucha por los derechos de los indígenas australianos, víctimas como sus equivalentes americanos de la arrolladora presión del colonialismo del hombre blanco europeo.

 

“Beds are burning”es, en síntesis, un mensaje de atención hacia la lamentable situación de los nativos “Pintupi” originarios del desierto australiano y que sufrieron varios reasentamientos a lo largo de la primera mitad del s.XX lo que les llevó a perder, no sólo masa demográfica, sino también símbolos identitarios y culturales.

 

Allá donde se divide el río

el arce y el roble del desierto

ruinas amontonadas y motores hirviendo

echan vapor a 45 grados

Ha llegado la hora

de decir ''lo justo es justo''

de ''pagar la renta''

de pagar lo que nos toca
ha llegado la hora 
la verdad es verdad 
le pertenece a ellos

devolvámoslo 
¿como bailar si nuestro planeta esta girando?

 ¿como dormir mientras las camas están ardiendo? 

 

Estas frases, por lo demás bastante tópicas en las canciones que reconocen los errores de la depredación del colonizador sobre los nativos (y no sólo en Australia o África) y que podemos encontrar en Neil Young, Robbie Robertson y otros músicos de orígenes indios americanos forman el eje de una canción que empieza con la apabullante personalidad de la voz de Garrett para, en un crescendo que corta en seco, permitir unos coros reivindicativos en el estribillo y que permitía, en las pistas de baile de los finales ochenta, levantar los brazos al cielo de aquellos veranos en los chiringuitos de la costa, sin costa, de Puertollano y Almodóvar, sobre todo.

 

A fuerza del éxito de la canción, y su acentuado y evidente mensaje exigiendo reparación, Midnight Oil interpretó la canción frente a una audiencia mundial en la ceremonia de cierre de los Juegos Olímpicos de Sídney en 2000. En aquel año, el Primer Ministro, John Howard, estaba en el centro de una controversia por negarse a acoger la reconciliación simbólica con los nativos y pedir disculpas a los indígenas australianos y miembros de las generaciones robadas, a pesar de lo cual, manifestaba que “Beds Are Burning era su canción favorita de Midnight Oil, lo que enfureció hasta tal punto a la banda que en aquel acto retransmitido mundialmente interpretaron la canción vestidos de negro, con la palabra "Sorry" pintada notoriamente en toda su ropa, como una disculpa popular a las personas indígenas, y para remarcarle el asunto a Howard, que estaba en la audiencia como un importante invitado olímpico.

 

Nuestro menú de versiones cuenta con tres de Midnight Oil, la del video clip de lanzamiento, un directo de 2009 en un concierto reivindicativo y la versión “maxi” con evidentes alusiones ecológicas. La versión de Rohfassung (Rebuzno) se va más definitivamente a riffs metálicos, mientras que la de Quadriphonix la dota del dramatismo de los conciertos acústicos. Novaspace hace un remedo tecno-pop de imposible concordancia con la idea del tema pero resultón en las discotecas berlinesas, por ejemplo. Tras el brutal heavy de D-Sailor, Concrete Blonde casi nos mezcla el “riff” con el “Peter Gunn” de Mancini o el “Planet Claire” de B-52’s para llevarnos a una versión más que visceral, sobre todo cuando el estribillo, habitualmente marchoso y gritón aquí suena como un lamento, un susurro. Disfrutadlas.

Juanma Nuñez Rodrí­guez
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