Morning Has Broken: Nico en el recuerdo

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VI Concurso de Dibujo Ecológico

Son las 15:40 del Miércoles, 30 de Noviembre del 2022.
Morning Has Broken: Nico en el recuerdo

Muchas veces las canciones van cosidas a ti, no como un imperdible o un “piercing”, sino como un auténtico pespunte en tu cerebro, es a menudo la postal de aquella persona que te la descubrió y que meses después desapareció dejando ese dulce recuerdo de haber compartido juntos aquella novedad. En mi caso la persona fue nuestro amigo Nico (digo nuestro porque también lo recordarán algunos de mis lectores de mayor edad) y la canción, este pedazo de pieza melancólica, dulce y aterciopelada del afamado Cat Stevens.

 

Lo que más me inquietó, cuando tras años de perderle la pista a Nico, un amigo común me cuenta que se ha convertido al Islam y que ha prosperado en la Fe del Profeta, trasladándose de Granada a Nueva York donde en aquel momento ejercía en alguna de las mezquitas de la Gran Manzana. Año arriba o año debajo de aquella noticia que en absoluto me sorprendió porque el amigo Nico ya en nuestro Puertollano natal daba suficientes ejemplos de “hippismo”, meditación trascendental y otras espiritualidades que uno jamás ha comprendido (incluidas las religiosas); lo que me llamó la atención es que el artista “pop” que Nicolás me había descubierto y del que yo hasta ese momento tenía prácticamente toda su discografía, también se había hecho musulmán. A cuadros.

 

Nacido Steven Demetre Georgiou en Londres, de madre sueca y padre greco-chipriota, Cat Stevens adoptó este nombre artístico por su rasgados ojos de gato y los consejos de una “novieta” adolescente. Casi como un niño prodigio (quince-diecisiete años) Cat, que había aprendido a tocar el piano en el instrumento familiar que tenían en restaurante de su padre, grabó dos discos iniciáticos que le reportaron cierta fama hasta el punto que algún grupo “pop” de segunda fila en el Londres sesentero (tipo Small Faces o Marmalade) grabó temas de aquellos discos que se reeditaron cuando Stevens llegó al cénit profesional con el título de “The View From the Top” . Tras aquel pequeño éxito, Cat Stevens, muchacho enfermizo desde la niñez, sufre una larga convalecencia de más de un año ingresado en diversos centros hospitalarios de los que sale con nuevas ópticas musicales más cercanas al bucolismo hippy, a la meditación trascendental y el gusto por la Naturaleza y una incipiente conciencia ecológica (justo como el amigo Nico). Fruto de aquella nueva sensibilidad edita entre 1970 y 1978 nueve discos más, todos ellos absolutamente recomendables, y entonces llega lo que, según sus amigos o una versión interesada, ocurre en las playas de Malibú en 1979, que el bueno de Cat casi se ahoga y en ese final agónico encomienda su alma a Dios y, tras ser rescatado cree haber visto la Iluminación y se convierte al Islam con el nombre de Yussuf Islam, que volvería a cambiar veinte años más tarde para pasar a ser Abu Mohammed (padre de Mohammed) en honor a su primer hijo. Su historia como musulmán, larga, azarosa y filantrópica queda ahora de lado, para centrarnos en la magnífica canción del tercer de esos nueve discos: “Teaser and the Firecat” (1971)

 

Aunque la deliciosa “Morning Has Broken” siempre la atribuimos a la creatividad de Cat Stevens como las no menos exquisitas “Sad Lisa” o “Peace Train”, lo cierto es que tomó bastante parte de un antiguo himno cristiano usado para coros infantiles de hecho la versión original de esta canción religiosa se incluía en el disco “Songs of Praise” (1931), en cuyas notas el editor, Percy Dearmer, explica como se le pidió a la poetisa y escritora para niños Eleanor Farjeon que hiciera una letra para poderla adaptar a la encantadora melodía gaélica, a su vez derivada de un tipo de canciones escocesas llamadas “bunessan” donde en un viejo disco de 1900 aparecía nuestra “Morning Has Broken” como un precioso villancico.

 

Si bien es cierto que nadie en 1971 reparamos en aquella E.Farjeon que aparecía en los créditos, durante la época fuimos testigos de muchas apropiaciones del rico folklore británico y no sólo por bandas como del llamado Canterbury Sound, sino por grupos más rockeros como Traffic y su “John Barleycorn” o The Animals o su “House of the rising sun”. Cat Stevens aún tuvo que soportar la ínfulas de un tal Floyd Cramer que afirmaba haber publicado en un disco suyo de 1961 la ya exitosa canción de Stevens, lío que se demostró como falso, no evitando que el impostor Cramer hiciera luego una versión propia. Otro elemento, este de mayor enjundia que Cramer, que se apuntó años más tarde al caballo ganador que era “Morning Has Broken” fue el reconocido teclista Rick Wakeman que integró la parte más exitosa del grupo Yes y que hace unos años cuando realizó una versión instrumental del tema, vino a decir que la intro de piano de la canción era suya y que estaba muy cabreado con la editora y el mismo Yussuf (Stevens) por no haberlo incluido en los créditos, a pesar de haber cobrado 10 Libras (de las de entonces) por su aportación. Nueva negativa por parte del devoto y pío Yussuf Islam, si bien Wakeman, en aquella época, mendigaba aportaciones a canciones por todos los estudios de Londres, antes de que le llegara el éxito; se dice que colaboró en el “A Horse With No Name” de America. Polémicas aparte, la canción se convirtió en un absoluto éxito tanto a este lado (nº1 en UK) como al otro (6º en USA) del Atlántico.

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