El líder

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Son las 01:07 del Miércoles, 19 de Agosto del 2026.
El líder

 

Por Isabel Castañeda

 

Todas las personas, a lo largo de nuestra vida, hemos formado parte de grupos donde cada miembro desempeñaba un papel.

Ya en el jardín de infancia surgía algún niño o niña, que conseguía que los demás se plegaran a sus deseos.

Lo mismo ocurría en la adolescencia, en la juventud o en la madurez.

Esto a título individual, pero en cualquier grupo social y en las distintas épocas de la historia, se dará el mismo esquema: alguien que dirige y quienes son dirigidos.

La Historia está repleta de personajes que, en un momento dado, imponían su ley y su criterio pero que, al final, por medios naturales o dramáticos, se han quedado reducidos a estatuas, o a interpretaciones de sus hazañas en libros, más o menos leídos.

Forman parte de un pasado que, a medida que se suceden las generaciones, se van diluyendo en la niebla del olvido.

Hay que distinguir entre dos tipos de líderes: el que lo ejerce por autoridad moral y el que se impone con malas artes y manipulaciones, dejando en el camino la siembra del mal.

El líder con autoridad moral, no busca la admiración ni una corte de aduladores.

Quiénes le siguen, ven en él a una persona que tiene un propósito de vida, para bien de los demás: Martin Luther King, Nelson Mandela...

Ellos ya no están, pero han dejado como herencia: la esperanza en un mundo mejor.

El líder autoritario, tiene un propósito: él mismo y su forma de conseguir el poder, no conoce ni normas ni reglas que se interpongan en su camino.

Se vale de artimañas y de las flaquezas de quienes le rodean; los encumbra o los defenestra, según le convenga.

Estos personajes actúan como si fueran inmortales; pero son actores de teatro, interpretando continuamente su papel.

Se rodean de una parafernalia según la actuación del momento, apareciendo en escena con la barbilla levantada y el gesto prepotente; pero cuando se apaguen las luces y se encuentren sólo consigo mismo, se manifestarán sus temores y los achaques propios de cada ser humano.

Nos ha tocado conocer a muchos; pero van desapareciendo, como el resto de la humanidad y asistimos a su decadencia al tiempo de la nuestra.

Que cada cual haga un repaso de la actualidad y les coloque donde les corresponda.

Isabel Castañeda