Por Isabel Castañeda
La palabra genocidio es un término que evitan utilizar algunos cargos públicos.
Las palabras definen y, cuando lo definido es demasiado terrible, se intenta buscar eufemismos que oculten el verdadero sentido.
Ocurre con masacre y genocidio, ambas hacen mención a hechos inhumanos por lo que encierran y por la frecuencia con que se dan.
Masacre define el exterminio de seres humanos de manera indiscriminada (un atentado terrorista, por ejemplo).
Genocidio incluye la masacre con la intención de destruir parcial o totalmente a un grupo étnico, racial o religioso determinado.
Ambos son terribles, pero el primero se puede dar entre personas diferentes que no están relacionadas, el segundo es selectivo, pensado y programado con anticipación, con el fin último de eliminar a un colectivo al que se desprecia.
A lo largo de la historia reciente, la humanidad tiene en su conciencia demasiados hechos de masacres o genocidios, según el término que quiera utilizar bajo su punto de vista.
Se puede hacer una lista de posibles genocidios desoladoramente interminable: Armenia, Ruanda, Srebrenica (antigua Yugoslavia),el Holodomor en Ucrania, Guatemala, Timor este, en Mianmar los rohinyas, Camboya, Sudán, Etiopía, Sierra Leona, Liberia, Afganistán, lrak, el Holocausto con seis millones de judíos europeos asesinados; pero también gitanos, polacos, españoles, homosexuales o discapacitados.
Actualmente, lo que está ocurriendo en Gaza.
El sistema creado después de la Segunda Guerra Mundial está siendo atacado como nunca.
Hay mucha gente en el poder, incluyendo gobiernos populistas, que querrían llevar el mundo a un momento en el que las reglas de derecho internacional no existían.
Otra cosa es que lo consigan.
En manos de todos está.