¿Es esto razonable?

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Son las 15:03 del Miércoles, 10 de Junio del 2026.
¿Es esto razonable?

 

Por Isabel Castañeda

 

La vida humana casi nunca sigue los planes que cada uno traza de antemano.

Se puede comparar con el recorrido de un tren, unas veces va en línea recta y otras tendrá que adaptarse a las curvas.

Eso es lo que debemos aprender: que hay variados caminos, tantos como personas y que, antes de llegar al final del trayecto, necesitamos encontrar el que nos corresponde.

Se comete el error de pensar que todo irá como lo hemos planeado y sólo nos preparamos para el plan A. No se nos ocurren otros planes alternativos.

Si nos paramos a reflexionar actualmente sobre las etapas de nuestra vida, están distribuidas de manera curiosa.

Desde que nacemos, el período de aprendizaje y de falta de autonomía es largo, hasta llegar a la pubertad; ésta se acorta y se fusiona con la juventud de manera temprana.

El período juvenil se alarga por diferentes causas, hasta mediana la treintena.

El encaje en la vida laboral es complicado, con la dificultad que supone para un proyecto de vida autónoma y, casi sin darnos cuenta, nos metemos en la cincuentena con la presión de que somos mayores para determinadas funciones.

A partir de aquí, la valoración social nos coloca en el escalón de salida del sistema.

Curiosamente, la vida se ha alargado y nos encontramos con la paradoja de que, entre el nacimiento y el final, el espacio que se considera aprovechable, es el más corto.

¡No se puede tener una visión más miope!

Todas las etapas son muy valiosas y necesarias y hay que transitarlas dándoles su valor, no como si fuera un trámite.

No somos piezas intercambiables y desechables.

Estamos interconectados y nos necesitamos unos a otros de manera complementaria.

No es valioso solamente lo que produce dinero; las personas tenemos un cuerpo con unas necesidades y un espíritu, alma, esencia, llámese como se quiera, que están íntimamente relacionados con las emociones, las sensaciones, los pensamientos....

En una palabra: el mundo físico y el mental conforman al ser humano.

Se ha dirigido toda la atención al período productivo (muy necesario, por supuesto) y se ha infravalorado lo que nos hace personas.

El resultado es la infelicidad y los desajustes mentales, de una sociedad enferma de insatisfacción y de miedos, que reacciona con violencia ante su entorno.

¿Cuándo se despertará del letargo?

Isabel Castañeda
Foto:Pixabay