Intuición y razón

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Son las 06:53 del Martes, 10 de Febrero del 2026.
Intuición y razón

 

Por Isabel Castañeda

 

"La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es su fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo"

ALBERT EINSTEIN

 

Dicen que la vida no viene con manual de instrucciones, pero todos nacemos con una brújula interna. Esa brújula es la intuición, una herramienta increíblemente poderosa que, aunque no siempre entendemos del todo, nos acompaña desde el primer latido.

La intuición nos recuerda que, aunque somos seres racionales, también somos profundamente emocionales y algo fundamental y poco tratado, esencialmente espirituales.

Y en ese delicado equilibrio entre razón y corazón es donde reside nuestra humanidad.

Cuando tenemos que tomar decisiones prácticas, la razón se pondrá al mando para dirigir las reflexiones necesarias.

En momentos de gran tensión emocional, el corazón o la intuición dirigen nuestras acciones.

Si hacemos silencio a nuestro alrededor, desconectando del ruido exterior, podemos escuchar a nuestro cuerpo, o a nuestra esencia más profunda.

Surge una chispa interior que nos inclina a tomar determinada decisión.

No es infalible, pero es digna de tenerse en cuenta.

Cada persona, a lo largo de su vida, ha experimentado ese estado de alerta que nos hace seguir determinado camino.

Suele ocurrir en momentos extremos, donde no queda tiempo para hacer cálculos, sino para poner en marcha un resorte de actuación.

Hemos salido de situaciones peligrosas, gracias a esta capacidad.

Estas reflexiones son oportunas después del reciente y terrible accidente ferroviario.

Es imprescindible analizar las causas, el desarrollo de lo ocurrido, las aclaraciones pertinentes y la exigencia de responsabilidades.

Pero, además, las víctimas necesitan curar su cuerpo y su alma.

La atención sanitaria se encarga de lo primero; lo segundo requerirá especialistas en psicología y mucho amor de las personas de su entorno.

La familia, los amigos, los vecinos, todo el conjunto social, deberán valerse de la intuición para servirles de apoyo.

Nadie está preparado de antemano para vivir este tipo de experiencias.

La esencia del ser humano aflora, cuando se deja llevar por lo mejor que hay en él: el amor, la empatía, el ponerse en el lugar del otro.

Aquí no hay juicios, sólo humanidad.

 

"Es el corazón quien traza la dirección.

Es el cerebro quien hace el camino para llegar"

Isabel Castañeda
Foto: Pixabay