Por Isabel Castañeda
"Mantener a la gente en el infierno es sencillo.
Sólo hay que convencerles de que no hay otro lugar"
(El Roto)
¿Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata?
La política se ha convertido en un juego, porque cada partido se encierra en su " mentalidad tribal”, demoniza al otro y utiliza el razonamiento que le interesa; que no busca la verdad sino justificar la opinión propia.
"Si no piensas como los que no piensan, te señalan".
El Roto
Existen comportamientos automáticos: dar más relevancia a la información que nos viene antes a la cabeza; reconocer el hecho de que todos aceptamos con más facilidad la información que confirma nuestras creencias; reconocer nuestra predisposición a pensar cómo piensa la tribu a la que pertenecemos.
Si somos tan inteligentes, ¿Por qué caemos en tantas estupideces y atrocidades?, ¿Por qué nos dejamos manipular por falsas creencias y prejuicios?
Para fortalecer el pensamiento crítico y desactivar tópicos que aceptamos como normas, hay que entender que nuestro cerebro es una obra inacabada en evolución, por lo que nos puede llevar a cometer errores de manera sistemática.
La situación mundial nos demuestra que la inteligencia no está al servicio de la razón, la lógica y la búsqueda del bien común.
Se ha desatado una violencia irracional al servicio de unos intereses de grupos poderosos.
El espectáculo de muerte y destrucción en dirección de ida y vuelta, ha enredado a un conjunto de países empeñados en arrasar, al contrario, quien, a su vez, responde con la misma virulencia.
Se ha abierto la caja de los truenos y se han extendido todos los males por el mundo.
¿Qué razones existen para tal locura?: el negocio y el afán de poder de mentes psicopáticas, que carecen de empatía, ni valoran la vida y dignidad de los demás.
Esto a nivel global, pero a nivel social se ha producido un efecto contagio de violencia.
Los problemas en la convivencia no se saben resolver por la vía del planteamiento razonado de los mismos, sino por explosión de la ira, que lleva a resultados desastrosos.
Ejemplo, la violencia machista.
Es insoportable tener que asistir al asesinato de mujeres, a manos de quienes comparten su vida.
El horror se acentúa, cuando se quita también la vida a niños por violencia vicaria.
Todo este panorama debería ser un aldabonazo a las conciencias de la gente de buena fé.
No se puede mirar para otro lado; no hay nada que haga más daño que la indiferencia.
La sociedad debe despertar y manifestar su rechazo a tales barbaridades.
Somos responsables de nuestra forma de pensar y de actuar; todas las decisiones que tomamos, no determinan sólo nuestra vida, sino que influyen, por efecto dominó, en las vidas de los demás.
Deseo que haya un despertar de las conciencias que valoren la reflexión sobre la visceralidad.