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Son las 18:44 del Miércoles, 13 de Mayo del 2026.
Toque de atención

 

Por Isabel Castañeda

 

Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 y la proclamación en ella de los " derechos sociales", se pusieron los cimientos de una protección social que ha sido uno de los mayores logros del siglo pasado y uno de los valores más encomiables de la Europa que se empezaba a construir.

La extensión de los sistemas educativo, sanitario, de la seguridad social, de las pensiones, fue extraordinaria.

Pero en los años 80 se estanca el proceso y comienza la globalización y la desregulación que deja que la economía vaya por libre atendiendo a sus fines más egoístas.

Se imponen unos intereses económicos en los que no conviene intervenir para no malograrlos.

La justicia distributiva sufre una dejación, lo que contribuye al éxito de los populismos, el desprestigio del bipartidismo, que tratan de organizarse mejor para sostenerse a sí mismos, lo que facilita que se abran grietas de corrupción.

Los ideales de justicia no han sabido inmunizarse contra el individualismo, ni abrir el camino hacia un bien común que sostenga el bienestar colectivo.

Las disputas ideológicas se cierran a unos debates que exigen una sociedad compleja y  cansada de que sólo se expongan banalidades.

Las diferencias tienen que ser respetadas y las desigualdades, mayormente económicas, tienen que ser corregidas.

Pero triunfa el abandono del proyecto común y se impone la libertad individualista, sin importar la libertad de los demás.

El lema de Trump de “engrandecer de nuevo América", lo evidencia. Consiste en desplazar a los foráneos y centrarse en los del grupo afín.

Aunque necesitamos identificarnos con un país, con un sexo, con una profesión, con una cultura, lo importante es no perder de vista que las identidades han de formar círculos inclusivos, enmarcados todos ellos en la identidad que nos incluye a todos, que es la identidad humana.

Pero eso sólo se produce si el tratamiento humano se le da a todo el mundo por igual, sin desigualdades que conducen a existencias inhumanas.

Isabel Castañeda
Foto: Pixabay