Craig Safan: El compositor que se quedó en el banquillo

Escucha la radio con La Voz de Puertollano
La Voz de Puertollano
La Voz de Puertollano en Facebook
La Voz de Puertollano en Twitter

 

 

Son las 22:02 del Jueves, 15 de Octubre del 2026.
Craig Safan: El compositor que se quedó en el banquillo

 

Por Marcelino Mora González

 

Hace unos días, saltó la noticia de la destitución del (ex)entrenador del C.F. Talavera con una sola jornada de liga a sus espaldas. Más allá de lo ocurrido en El Prado el día anterior a la destitución, donde el final del partido pareció un homenaje espontáneo a la Sinfonía de los adioses de Haydn por parte del público, y sin entrar a hacer valoraciones deportivas, tomaré este caso como punto de partida para contaros otro similar que ocurrió en el mundo de la música de cine: Wolfen

 

 

Estaba estrenándose la década de los 80 y el director Michael Wadleigh, ganador en 1971 del Óscar al mejor documental por "Woodstock: 3 días de paz y música", se disponía a rodar la que sería su primera (y última) película de ficción, una adaptación de la novela TheWolfe, publicada por Whitley Strieber en 1978. 

Cómo la música es uno de los elementos fundamentales de las producciones cinematográficas (aunque hay películas que, por voluntad expresa de su director, optan deliberadamente por prescindir de ella), se le asignó a Craig Safan la composición de la partitura. 

Safan nació en Los Ángeles en 1948, y desde joven estuvo ligado a la música popular y la composición musical. Llegó a crear un grupo junto a su hermano (The Safan Brothers) antes de sumergirse de lleno en el mundo de la composición de bandas sonoras. Su primera obra para audiovisuales fue The Demon's Daughter, un filme de terror en Super 16 mm dirigido por un joven John McTiernan, director de Predator. 

Tras escribir música para diferentes géneros cinematográficos, recibe el encargo de componer la partitura de Wolfen en 1980. Para ello, el compositor decide escribir una obra orquestal con un lenguaje experimental propio de la música del siglo XX y bastante alejado del estilo sonoro que se suele utilizar en el cine comercial. Concibió la orquesta como una fuente sonora que generara texturas y masas sonoras alejadas de la clásica melodía acompañada, tal y como venían haciendo compositores contemporáneos como Xenakis, Penderecki, Crumb, o Lígeti. 

 

 

Sin embargo, tal y como suele ocurrir en este y otros ámbitos de la vida, existían dos concepciones diferentes del proyecto: Por un lado, la visión de Safan, que buscaba desarrollar y expandir su lenguaje sonoro, priorizando la faceta artística por encima de lo comercial; y por otro, la visión de los productores, más centrados en el rendimiento comercial de obra y de una sonoridad más al estilo de John Williams (sin quitar ni un ápice de genialidad a Sir John Williams, por supuesto) por ser más cercana al público generalista. En otras palabras, experimentación versus rendimiento. 

En medio de estos sucesos, y como un perfecto Plot Twist, el director Michael Wadleigh fue apartado del proyecto después de tener rodado más de 4 horas de metraje. La postproducción, ahora a cargo de John D. Hancock, trajo consigo un cambio de visión del proyecto que, además de reducir el metraje a unos 115 minutos, apostó por un nuevo compositor para la banda sonora, dejando la partitura, ya escrita y grabada, de Safan fuera de juego. 

El nuevo compositor fue James Horner (compositor de Titanic y Avatar, entre otras bandas sonoras), quien tuvo apenas doce días para escribir la música. 

Para Safan, como hubiera sido para cualquier persona en una situación similar, esta cancelación fue bastante dolorosa, aunque en entrevistas posteriores afirmó no guardar rencor a James Horner, quien, al fin y al cabo, no fue artífice de su despido, sino su reemplazo. 

Por suerte, la música que Safan escribió y grabó para la película fue lanzada años después. Aunque ya existía una versión no oficial en la década de los 90, fue en 2012 cuando Wolfen – The Unused Score fue publicada de manera oficial. 

Lejos de retirarse de la industria tras su destitución en la postproducción de la película, Safan continuó escribiendo bandas sonoras y logrando un gran reconocimiento en trabajos como "Starfighter: la aventura comienza" o "Cheers", donde creó música nueva para todos los episodios y escenas de la comedia, algo inusual en las series de televisión donde se suelen reutilizar temas musicales para diferentes momentos de la trama.

 

 

 

Para concluir, e hilando con el comienzo, ojalá todo lo acontecido quede pronto en una mera anécdota más y tanto al míster como al club les vaya muy bien en sus respectivos proyectos. Y, sobre todo, que pronto podamos volver a celebrar una victoria coreando aquello de: “Donde juega el Talavera vibra toda la afición, marca el ritmo, borda el juego, hacia la meta del gol…”.

Marcelino Mora
Foto: Marcelino Mora