En el volcán

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Son las 18:20 del Lunes, 25 de Octubre del 2021.
En el volcán
Llevamos un par de años que bien podrían ser el argumento de una novela de ciencia ficción donde el autor, queriendo hacer una constante exhibición de su imaginativa narración, va introduciendo una sucesión de catástrofes interminables en la vida de sus protagonistas sin acordarse que la suspensión de la incredulidad del lector tiene su límite y, que una vez sobrepasado, deja de impresionar para convertirse en una narrativa cómica. 
 
Gracias a Dios, podemos decir que somos afortunados de estar hoy aquí recuperando poco a poco la normalidad y que hemos esquivado la mayor parte de los vaivenes que se han ido cruzando en nuestros caminos como si fuésemos Daniel Craig sorteando las balas de su última película como James Bond. 
 
Con la erupción del volcán en La Palma inundando nuestras pantallas, y dejando a un lado la parte trágica que está sufriendo la población de la isla, me ha venido a la mente un artista que se definía a sí mismo como "clásico" aun estando siempre a la sombra de la bandera de la modernidad. En esta ocasión os voy a hablar de Carlos Berlanga, ese artista con esa cara medio rara que no dice nada.
 
Carlos Berlanga nació el 11 de agosto de 1959 fue hijo del cineasta español Luís García Berlanga. Comenzó su vida artística dedicándose a la pintura (pintó el cartel del film de "Matador" Pedro Almodóvar y colaboró con él en el diseño de vestuario de "Laberinto de pasiones", expuso en ARCO - exponer en ARCO es toda una hazaña, pero mayor satisfacción personal debe ser exponer en la feria de arte contemporáneo donde una de tus mejores amigas, y compañera de aventuras, posa anualmente junto a su marido para luego mostrar al mundo sus adquisiciones y colecciones de arte a través múltiples realities y redes sociales- y diseñó varias tiras cómicas para ABC). Se sumergió en el mundo de la música junto a su amigo Nacho Canut tras descubrir que ambos sentían admiración por David Bowie. Ambos, junto a Alaska, fueron sobreviviendo a una serie de encuentros y desencuentros que fueron repercutiendo en la creación y disolución de diversos grupos. A día de hoy, de toda aquella sucesión de grupos, aún queda vivito y coleando Fangoria, dúo compuesto por Alaska y Nacho Canut tras la disolución de Alaska y Dinarama en 1989. El abandono del grupo por parte de Carlos se debió a diferencias artísticas y personales, pues convivían en dos mundos radicalmente diferentes. 
 
A pesar de ser uno de los artistas de los 80 más notables de nuestro país y haber firmado himnos que aún hoy siguen siendo radiados y formando parte de la banda sonora de la vida de millones de personas, Carlos no se sentía del todo cómodo siendo músico. Prefería ser artista plástico. Sin embargo, tal y como él mismo decía, “Me gusta más pintar que componer o cantar, lo que pasa es que la música te da más satisfacciones y más pelas. Gracias a que “A quién le importa” se ha convertido en un himno gay cobro derechos de autor y vivo de eso, pero pintar me gusta más”. Quizás, dejando a un lado el dinero, le gustaba más la creación plástica por la ausencia de las giras de conciertos y porque al pintar no tenía que enfrentarse al miedo escénico. Tras la disolución del grupo de Alaska y Dinarama, publicó en solitario y sustituyó las tradicionales giras de presentación por breves actuaciones en vivo retrasmitidas en la televisión. 
 
Carlos Berlanga se sentía cercano al ideario artístico de su admirado Warhol y era defensor de los grupos de música formados por gente que no eran músicos ni sabían tocar ningún instrumento (al estilo de Nancys Rubias). Afortunadamente, él sí que aprendió a tocar y a componer y nos dejó uno de los legados musicales más importantes de nuestro país. Discos como "Canciones profanas", "No es pecado", "Fan Fatal" (todos ellos fruto de sus múltiples grupos junto a Alaska y Nacho Canut), "Ángel exterminador" o "Indicios" son hoy reconocidos como parte de la cultura musical de nuestro país. Entre sus múltiples colaboraciones musicales, tanto como compositor como intérprete, podemos destacar canciones junto a Ana Belén, Miguel Bosé, Sara Montiel o la mismísima Raffaela Carrá. Con su padre, a pesar de ser uno de los grandes cineastas de nuestro país, hizo una única colaboración: la banda sonora de la serie televisiva "Villarriba y Villabajo".
 
Carlos Berlanga falleció el 5 de junio de 2002 a la edad de 42 años debido a una enfermedad hepática. Para concluir, me gustaría invitaros a escuchar algunas de las canciones más representativas de este artista de la movida: 
 
- "En el volcán" está dedicada (o no) a su amiga y compañera Alaska. Es la canción que da título a la entrada de hoy ya que el volcán Cumbre Vieja y sus colegas de otras partes del mundo están inundando la tierra de coladas de lava y nuestros noticieros de magma, tragedias, comentaristas-vulcanólogos-sabelotodo y otras especies. 
 
 

 
A pesar de la dedicatoria, Fangoria (el grupo de Alaska y Nacho Canut tras la disolución de Alaska y Dinarama) decidieron versionarla como homenaje a su amigo y compañero.
 
 

- "Ángel exterminador" fue el single que dio título a su primer álbum en solitario.

 

 

"Deja la lujuria un mes" es una de las canciones más elocuentes y grandiosas de Carlos Berlanga. La letra, en la que colabora también Nacho Canut, me parece pura poesía.

Marcelino Mora González

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