(Que no cesen) Los aplausos

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Son las 22:27 del Martes, 30 de Noviembre del 2021.
(Que no cesen) Los aplausos

El paradigma está cambiando, está claro. En realidad viene cambiando desde el origen de los tiempos. Toda nuestra existencia está en continuo movimiento aunque no seamos conscientes. Todo cambia, solo que ahora que estamos completamente parados, nos da la sensación de que el cambio se ha acelerado...

 Desde que la música fue una respuesta del ser humano a los fenómenos que gobernaban hasta que pasó de formar parte de la vida de los palacios, o hasta que pasamos de tener 10 - 12 canciones en una cinta o cd a tener miles en un simple ipod, la música y nuestra forma de relacionarnos con ella ha evolucionado. Sin embargo, por mucho que el cambio haya sido un punto de inflexión en la relación entre el ser humano y la música, lo esencial nunca cambia: Tiene el poder de transformarnos por dentro y de erizarnos la piel. Y ese poder, desde la ingenuidad más absoluta, se lo agradecemos en forma de aplausos. Esos aplausos que ahora suenan cada día desde nuestras ventanas por aquellas personas que hacen que el ritmo de nuestro mundo siga sonando, ahora en pianissimo, y se mantengan las necesidades básicas y reales que el mundo tiene.

Cuando llegó el primer día de colegio, ya que en  el conservatorio esta presentación debo variarla un poco, y les digo a los niños y niñas que levanten la mano aquellos que tocan un instrumento, hay un par de ellos que las levantan de inmediato; otros tienen claro que no deben levantarla ya que en su vida han pisado un conservatorio o una escuela de música, o una banda; y algunos, muy dubitativos, están pensándose si deben levantarla o no ya que en el colegio suelen tocar la flauta, que al fin y al cabo, aunque es odiado por la gran mayoría de los alumnos, es un intrumento musical... Sus caras cambian cuando les digo que me están engañando. 

-"¡¿¡¿Pero maestro, qué te estamos qué?!?! " 

-"En efecto, me estáis engañando…"

Ante tal extrañeza, suelo decirle a algún alumno de los que tenían asumido que no tocaban ningún instrumento, y que por tanto, no podían hacer música, que me mande un mensaje secreto cuyo código sea exclusivamente percusión corporal. Es a partir de ahí, cuando les hago tomar consciencia de que en este mundo, cualquier persona, es capaz de hacer música; y que para ello no necesita instrumentos caros ni amplios conocimientos sobre la materia (tampoco estoy defendiendo a la gente que siendo unos absolutos ignorantes en la materia, se las dan de musicazos... ya que sería como si yo, que en mi vida he estudiado nada referente a medicina salvo lo poco que se puede estudiar en el instituto referente a la materia, por ponerle una tirita a un niño o niña que se ha caído en recreo, me considerara enfermero... no tiene sentido, pero como dice el refrán: hay de todo en la viña del Señor...). Sólo hay que tener ganas de disfrutar.

Hoy, y aprovechando los aplausos que inundan nuestras calles desde la ventana, vengo a presentaros una obra escrita precisamente para eso: para aplaudir. Es una obra de Steve Reich, un compositor americano y todo un referente en el minimalismo musical.  Os invito a que os animéis a intentarlo en casa con alguien, aunque la velocidad que aparece en el vídeo de primeras es casi imposible, podéis ir haciéndola despacito y luego ir subiendo de velocidad, como si de un nuevo nivel se tratara. 

¡Todo el mundo a aplaudir!

 

Marcelino Mora González

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