Cómo no ser editor de una revista

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Son las 21:45 del Jueves, 11 de Junio del 2026.
Cómo no ser editor de una revista

 

Durante casi cincuenta años mantuve un sueño simple pero persistente: ser editor de una revista de yoga.

Escribí sin cesar. Los artículos fluían de mi como un río imparable. Si alguien los hubiera reunido todos, me atrevo a decir que se habrían extendido desde Prabhat Colony hasta Juhu, y quizás se hubiesen alargado varios kilómetros más, de una punta a otra de la ciudad de Bombay. Muchos de esos artículos se publicaron en la revista Yoga and Total Health. Sin embargo, el puesto de editor seguía estando fuera de mi alcance. El destino, al parecer, tenía otros planes editoriales Así que intenté burlar al destino.

Me fui a España y comencé mi propia aventura personal. ¡Una noble rebelión! Pero, por desgracia, la gramática se interpuso en mi camino como un guardián severo. Mis colaboradores sonreían educadamente, pero no había lugar a dudas: mucho más cómodos con el idioma español, ellos se convirtieron, lenta y naturalmente, en los editores de nuestra revista.

Y entonces, llegó el giro inesperado. Un joven aprendiz, sumido en la depresión, comenzó a escribir. ¡Y cómo escribía! En sus textos había una sinceridad cruda, una profundidad nacida del sufrimiento que ninguna ambición podía imitar. Sus palabras encontraron su lugar, y las mías se apartaron silenciosamente.

Ya no me quedaban argumentos. Así que hice lo único que un yogui puede hacer cuando el mundo se niega a cooperar: oré. «Ishvara», dije, «si no en el mundo, en algún lugar, concédeme esta alegría».

Y una noche, sucedió: me convertí en editor. No de papel ni de imprenta, sino de algo mucho más sutil: me convertí en editor nocturno. En un guardián silencioso de pensamientos, sueños y manuscritos invisibles. Fue como si me hubiese sido concedido un escritorio en los mismísimos archivos akáshicos. Sin plazos ni fechas tope, sin rechazos: tan sólo presencia.

Desperté sonriendo como un búho nocturno que ha descubierto su propósito. Sí, fue un sueño. Pero ¿qué es un sueño sino un mensaje transmitido en el lenguaje del alma?

Desde aquella noche, llevo un título silencioso en mi interior: Editor de la revista House—Registros Akáshicos.

Puedes sonreír. Yo también lo hago. Pero aquí va la moraleja para quien pueda aprovecharla: no te desanimes ante las negativas del mundo. Los sueños no siempre se cumplen en la forma que esperamos. A veces, llegan durante la noche —suavemente, juguetonamente— y dejan una satisfacción más profunda que la que jamás podría brindar la ambición.

Así pues, no dejes de soñar.

Atentamente,

Harry, el No Editor

 

Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)

Fotografía: Harold Sequeira

Traducción: Juan Felipe Molina