La palabra “kaya” tiene muchos significados. En yoga, significa “cuerpo”, el cuerpo físico.
Al principio, Matsya-Mani era llamado así, cariñosamente, por los residentes del ashram de Malser del sabio del yoga Paramahamsa Madhavdasji (1798-1921) quien, cuando entrenó a su joven aprendiz, comenzó con la capa externa del cuerpo y, desde esa plataforma, le llevó a la comprensión de la infraestructura del kaya (cuerpo). El maestro, que parecía tener una visión de rayos X lograda a través de siddhis yóguicos, proporcionó a su discípulo una visión interna del kaya y de su disposición.
Madhavdasji, maestro de Ayurveda, le mostró a Maní (palpando su zona umbilical con los dedos) cómo el Vaidya fluye desde allí hasta los nadis (centros nerviosos). Una vez que obtuvieron la imagen del cuerpo a través del método Kaya-vyuha, se delineó el tratamiento. Con el tiempo, esto se ampliaría hasta otro tema, el Kaya-kalpa (una práctica tradicional india de rejuvenecimiento).
Mani llegó al conocimiento (a través de la instrucción, la comprensión y los siddhis) sobre cómo el ser humano está contruido, por dentro y por fuera. Realmente notable fue su estudio, conocimiento y comprensión. Mientras recibía elogios por investigaciones menores, Mani profundizaba cada vez más en su conocimiento, hasta que la mismísima Madre Naturaleza se convirtió en su maestra.
Mani, que se reconvirtió a partir de 1923 en Yogi-Yogendraji, por predestinación o por suerte, entró en contacto con muchos científicos y médicos notables de Estados Unidos durante su estancia en aquel país entre 1919 y 1922. De ellos aprendió las complejidades de la investigación, del método y de la metodología de la medicina occidental, y pudo ratificarlas mediante el sabio conocimiento de la terapia de Oriente.
“Hay un bloqueo de ‘gas’ en tu corazón que crea dolor. Si liberas ese gas mediante una meditación de relajación profunda en la zona del corazón y evitas los alimentos inadecuados, deberías poder superar tu dolor en el pecho y en el corazón”, me dijo Yogendraji hace casi 50 años. En verdad, yo mismo he podido evolucionar gracias a sus indicaciones, incluida la terapia del sueño profundo (Yogendra Savasana de 16 marmasthanas) que se enseña en The Yoga Institute de Bombay. Así aprendí de este gran sabio, sentado a sus pies y recibiendo sus enseñanzas. ¡Cuánto me ayudó Yogendraji!
En definitiva, el conocimiento de kaya es un conocimiento empírico directo de los videntes yóguicos-ayurvédicos como Yogendraji. Que Dhanvantari lo bendiga.
Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India) y Director del Centro Español de Yoga Clásico, fundado en 1977
Traducción: Juan Felipe Molina