En el pasado, el interés por la indagación espiritual sobre la naturaleza del Ser y la Realidad Superior llevaba a las personas a buscar un guía espiritual o gurú que las instruyera. Antiguamente existían los gurukuls, lugares donde el gurú residía en un entorno bucólico y la naturaleza era parte integral del aprendizaje. Allí el gurú instruía al estudiante según su capacidad, conocimiento e interés.
Mi maestro Shri Yogendra Ji me contaba que para evaluar las aptitudes del alumno, se le pedía que trajera hierba para el ganado o la hierba kusa (utilizada en rituales religiosos, como asiento para meditación y ofrendas, asociada con la pureza espiritual y la conexión con lo divino); despúes el maestro le revisaba las manos para comprobar si tenía heridas, en cuyo caso deducía que al aspirante le faltaba la concentración necesaria para aprender una materia tan sutil como el yoga, y entonces lo enviaba a la cocina a ocuparse de las ollas y sartenes. O bien el gurú le pedía al neófito que trajera leña para la chimenea; si la leña estaba húmeda, sabía que el aspirante carecía de suficiente discernimiento y lo enviaba al establo a cuidar las vacas. Rara vez daba con un candidato adecuado, y una vez que lo encontraba, se regocijaba, pues era más fácil encontrar un gurú que un estudiante abezado.
A partir de Patanjali (en torno al siglo II a. C.) y su obra magna los Yoga Sutras se inició el estudio sistemático del yoga, siendo este texto el manual imprescindible de enseñanza. No en vano el maestro debía saber de memoria sus 196 aforismos. El gurú recitaba el sutra y los estudiantes lo repetían tres veces, en voz alta, para luego interiorizarlo y memorizarlo. Cada sutra constituía un recurso mnemotécnico y cada repetición llevaba al estudiante a adentrase cada vez a una mayor profundidad —como un buceador—, encontrando valiosas enseñanzas y conocimientos en su propia alma. Tal como dejó Patanjali en el sutra II.28: योगाङ्गानुष्ठानादशुद्धिक्षयेज्ञानदीप्तिराविवेकख्याते; esto es: la práctica constante de las ocho ramas del yoga (yogāṅgānuṣṭhānād) destruye las impurezas (aśuddhi kṣaye), enciende la luz del conocimiento (jñānadīptirā) y conduce al discernimiento supremo (viveka khyāteḥ). Este proceso inicial de aprendizaje e instrucción duraría al menos 6 meses.
Tras el anterior estudio inicial de los Yoga Sutras, las cualidades proteicas del texto conducirán al estudiante a profundizar en aspectos como la etimología de los sutras, la evolución de los conceptos referidos en ellos y las prácticas asociadas necesarias para su asimilación y el consiguiente progreso en el yoga. Este proceso duraría al menos un año y con él se lograría un dominio gradual de todos y cada uno de los sutras.
Shri Yogendarji no dejaba de insistirnos en que resulta imprescindible conocer bien los Yoga Sutras. «Puedes haber leído mil libros sobre yoga, pero si no conoces los Yoga Sutras, no conocerás el yoga», afirmaba con rotundidad. Pues, en efecto, si no comprendes los Yoga Sutras, tan sólo aprenderás un batiburrillo, un simple conjunto de ideas seleccionadas al azar y aplicadas sin criterio, y tu conocimiento del yoga siempre será incompleto, añadía el Maestro.
Bien es cierto que no resulta fácil conocer los Yoga Sutras en profundidad. Tal como ocurre con la física cuántica, que es dificil de entender si no tienes un Einstein que te ayude con ella, de igual modo, si no tienes un Yogendra a tu lado, los Yoga Sutras pueden resultar complicados de entender. Mi gurú Shri Yogendraji era único, y tuvimos muchísima suerte de poder estudiar los sutras con él. Su hijo, el doctor Jayadeva Yogendra, nos llevó un paso más allá, añadiendo el trasfondo metafísico de la filosofía Samkhya, de la cual él era un gran maestro.
¿Estás listo para emprender tu camino en el yoga o reforzar tus conocimientos? Si es así, comienza tu estudio con seriedad y dedicación. Y nunca olvides que los Yoga Sutras de Patanjali son el manual fundamental del yoga.
Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)
Traducción y edición: Juan Felipe Molina
Ilustración: retrato de Shri Yogendra Ji en www.theyogainstitute.org