La conexión entre el cerebro y el intestino es tal que los problemas gastrointestinales influyen en el cerebro, y viceversa.
El intestino, considerado como un segundo cerebro (lo que controla al intestino es el sistema nervioso entérico -SNE-) se comunica con el cerebro. ¿Son beneficiosas, entonces, las purgas intestinales?
La purga en sentido literal no suele ser la solución. El abuso de la purga puede debilitar el cuerpo en lugar de despejar la mente. Con frecuencia, la sobrecarga mental y emocional se manifiesta en el intestino.
Aquí tienes 7 sugerencias sobre la "purga cerebral", adaptadas para una limpieza segura, práctica y yóguica.

Vacía la copa antes de volver a llenarla
Cuando la mente se sienta saturada, detén la entrada de información: nada de leer, ni noticias, ni teléfono.
El silencio es la primera purificación. El cerebro digiere las impresiones igual que el estómago digiere los alimentos.
La respiración como primer purificador
Practica la respiración diafragmática lenta:
Esto restablece el circuito intestino-cerebro de forma más eficaz que cualquier purgante.
“Vómito mental” en el papel
Escribe libremente, sin gramática ni estructura. Deja que los pensamientos fluyan.
Esto es una virechana (desintoxicación ayurvédica) psicológica que no daña el cuerpo. La claridad mental surge de la expresión.
Camina para liberar la mente
Una caminata suave al aire libre, especialmente al amanecer o primera hora de la mañana, permite que el sistema nervioso libere el exceso de tensión.
Asanas para la liberación interna
Las flexiones hacia adelante y las torsiones suaves masajean el abdomen. Estimulan el intestino a la vez que calman la mente. Esta es la purificación yóguica: no forzada, sino inteligente.
Aligera el “fuego” digestivo
Cuando duela el estómago, reduce la ingesta de alimentos: comida sencilla, agua tibia, quizás una infusión suave de hierbas.
En el ayurveda, la sobrecarga se trata mediante la moderación y la suavidad, no con agresividad.
Regresa a la actitud de observador
En última instancia, un cerebro sobrecargado es una mente inquieta. Para tranquilizarla, siéntate en silencio y observa tus pensamientos sin reaccionar.
Esta es la purificación más elevada: chitta shuddhi. Como indican los Yoga Sutras de Patanjali, la quietud disuelve la perturbación.
Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)
Traducción y edición: Juan Felipe Molina