La suprema concentración

Escucha la radio con La Voz de Puertollano
La Voz de Puertollano
La Voz de Puertollano en Facebook
La Voz de Puertollano en Twitter

 


renta 2026

Son las 09:18 del Miércoles, 15 de Abril del 2026.
La suprema concentración

 

El yoga se define como alta concentración: enfocar la mente, progresando desde la atención enfocada hasta la concentración suprema, aquella en la que la mente actúa como un láser, unidireccional y absolutamente centrada.

Cada paso del yoga mejora nuestra concentración.

Vivir en el presente mejora la concentración.

En el Vyasabhasya (explicación) del Yoga Sutra I.1, Vyasa define el yoga como samadhi: alta concentración.

 

 

El arquero “ciego”

Gunter, campeón alemán de tiro con arco, había oído hablar de un maestro zen que era capaz de dar en un blanco situado a 200 metros de distancia con los ojos vendados. Gunter estaba tan intrigado al respecto que escribió al maestro zen, explicándole su interés y manifestándole su sincero deseo de aprender de él.

Gunter partió de Múnich y llegó a Kioto, corazón del budismo zen en Japón. "Ohayo gozaimasu", le dijo Gunter al maestro Nishiyama, haciendo una profunda reverencia. Su saludo fue respondido por el maestro.

A la mañana siguiente, ambos fueron a una zona boscosa de la prefectura de Kioto, abundante en arces y robles. Nishiyama le pidió a Gunter que apuntara a un roble situado a 200 metros. Gunter falló el tiro por unos centímetros. Entonces Nishiyama se vendó los ojos, tomó su robusto arco de bambú, preparó su flecha de bambú yadake, entró en shunya pranayama y la flecha voló con gracia y dio en el blanco, en el roble. Gunter quedó estupefacto. "¿Cómo -preguntó- ha sido posible esta hazaña sobrehumana?". Nishiyama respondió: "Primero entrena, luego deja de esforzarte".

Patanjali explica este fenómeno

Los sutras de yoga de Patanjali, considerados uno de los textos fundamentales del yoga, sólo abordan la postura física dos veces. En el sutra II.46 aprendemos que una postura de yoga debe tener un equilibrio entre sthira (quietud y estabilidad) y sukham (facilidad, comodidad y apertura). En el aforismo siguiente (“prayatna shaithilya ananta samapattibhyam”) Patanjali analiza la perfección de la asana, el esfuerzo sin esfuerzo y la fusión con el infinito.

Es necesario relajar el esfuerzo (Yoga Sutra II.47), dice Patanjali. Nuestro enfoque y nuestro esfuerzo en la práctica de asanas suele centrarse en la alineación del cuerpo y la implicación consciente en la postura. Si bien es importante lograr una postura corporal correcta, firme y segura, poner demasiado énfasis en la participación física puede limitar nuestro progreso en el yoga. De modo que en este sutra, Patanjali nos pide que relajemos nuestro ahínco y esfuerzo, para permitir que nuestra atención se fusione con el infinito. Esto nos posibilitará encontrar una calma interior que nos ayudará a progresar en las posturas. No es ésta una tarea fácil, pero es importante que intentemos suavizar el esfuerzo y expandir la consciencia durante la meditación o en la práctica del hatha yoga.

Concentración láser

Nuestra mente puede hallarse en diferentes estados. Puede estar dispersa, o ser obsesiva, o estar ocasionalmente estable, o estar concentrada, o estar “vaciada” de los elementos innecesarios y reutilizada entonces para un propósito superior.

La mente concentrada es y actúa como un láser: plenamente enfocada, unidireccional, sin distracciones. Y una mente así es la que permite el progreso efectivo en el yoga

Shri Yogendraji, mi maestro, explicaba cómo su gurú transformó sus ojos de joven discípulo en ojos como láser. Eran alrededor de las tres de la mañana. En el patio del templo de Malser, su maestro Paramahamsa Madhavdasji estaba a punto de bajar a su cueva para entrar en su habitual samadhi, vaciando su mente con cánticos divinos dirigidos a su gurú Sri Krishna. Antes de eso, le pidió a Yogendraji que trajera una lámpara diya encendida y que se sentara en sukhasana. “Sumérgete en la llama de la diya con total concentración”, le dijo a su discípulo.

Pasaron tres horas. Paramahamsa subió de la cueva y se acercó a su discípulo. Vio a Yogendra inmóvil como una estatua, absorto. Sus ojos eran como un láser. Incluso las ondas mentales (citta vrittis) se habían detenido. El joven Yogendra había entrado en samadhi, en la más alta concentración-absorción (Yoga Sutra I.1, Vyasabhasya). Entonces Paramahamsa pidió un chapati caliente de la cocina, colocó un paño sobre el pan y aplicó el calor sobre los párpados cerrados de Yogendra, para devolverle el movimiento a sus ojos.

Este fenómeno me lo explicó mi guruji Shri Yogendraji mientras yo intentaba capturar la intensidad láser de sus ojos en el retrato que estaba pintando para él, y que en la actualidad puede verse en el Instituto de Yoga de Bombay.

 

Harold Sequeira

Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)

Imagen: retrato de Shri Yogendra pintado por Harold Sequeira

Traducción y edición: Juan Felipe Molina