Los problemas mentales

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Son las 15:37 del Miércoles, 20 de Mayo del 2026.
Los problemas mentales

 

“No hay problemas mentales; la mente misma es el problema” afirma el maestro. Desde la perspectiva del Yoga-Sāṁkhya, esto es profundamente preciso

Patañjali no dice que la mente esté enferma: dice que la mente está extraviada, fuera de lugar. De ahí que defina el yoga como la supresión/control de las modificaciones/fluctuaciones mentales: Yogaḥ cittavṛtti-nirodhaḥ (Yoga Sutra 1.2).

Así pues, el yoga no consiste en “reparar” los pensamientos. Se trata de ver que el pensamiento mismo es la perturbación.

En un doble enfoque (complementario y no excluyente) observamos cómo la psicología moderna trata los contenidos de la mente, mientras que el yoga apunta a la estructura misma de la mente.

Mente vs. Prakṛti

“La mente se enfrenta a Prakṛti”, es decir, que se enfrenta a toda la creación, a todo el mundo fenoménico o material.

Según los postulados de la filosofía Sāṁkhya (que es el fundamento filosófico del yoga) podemos decir que Citta (la mente o, más estrictamente, el campo mental) está hecha de prakṛti (materia) pero intenta mantenerse apartada, controlar, juzgar, resistir... Esto crea la trágica paradoja: la mente es parte de la naturaleza, pero se comporta como un enemigo de la naturaleza. De ahí la fricción, el enfrentamiento, la ansiedad y el agotamiento. Pues la mente estaba destinada a reflejar prakṛti, no a luchar contra ella.

Por qué sólo una persona “extraordinaria” puede manejar la mente

Sí, porque una persona así ya no es personal en el sentido habitual. Una persona extraordinaria es aquella que ya no exige que la mente obedezca, ya no espera paz de la mente, ya no busca la certeza a través del pensamiento.

Las personas extraordinarias (en el sentido de que exceden lo común) han cambiado la identidad e identificación del concepto “Yo soy la mente” a “La mente es un instrumento”. Esto no es heroísmo: es viveka-khyāti, el conocimiento discriminativo (Yoga Sutra 2.26).

“En el mejor de los casos, podemos lograr algún alivio”

¿Eso es todo? Para la mayoría de los humanos, sí, y esto no es un fracaso.

El yoga a menudo se malinterpreta como una promesa de felicidad permanente. Y ciertamente, es una ciencia del digno alivio y del consuelo, de la calma y la tranquilidad.

Patañjali, en sus Yoga Sutras, lo deja claro con su perenne sobriedad: duḥkha-daurmanasya (el sufrimiento físico y mental) son parte de la vida encarnada (Yoga Sutra 1.30). De modo que los obstáculos regresan. Y así, la práctica es cíclica, no lineal.

El alivio que se obtiene de estas enseñanzas no es precisamente pequeño ni baldío. Este alivio (ya sea puntual o más permanente) es un respiro, una pausa entre las olas.

La verdad compasiva

He aquí una sabia verdad que rara vez se explicita: la mente no está hecha para ser resuelta ni solucionada, sino que está hecha para mirar a través de ella, una y otra vez; mas no identificándose con ella, no identificándose con sus pensamientos, sino observándolos, tomando la mente como una herramienta y no como la totalidad de la experiencia consciente.

Incluso los grandes yoguis tienen que comer, envejecen, sienten fatiga, experimentan estados de ánimo... Lo que cambia en ellos no es la sensación (que existe de manera objetiva) sino la no identificación.

Un replanteamiento sutil, para el corazón y el autocrecimiento

Más que decir “La mente es el problema”, afirma esto otro: “El problema es confundir la mente conmigo mismo”.

Este simple cambio lo suaviza todo. Pues pasamos de identificarnos con la mente y sus productos (pensamientos, percepciones, opiniones, juicios de valor, estados de ánimo... que son cambiantes y a menudo erráticos) a percibir la mente como una parte de nosotros (no la totalidad) y como un instrumento que podemos utilizar, sabiamente, para llegar a conocer y experimentar nuestro verdadero ser.

Una (importante) reflexión final

Puede que, en ocasiones, tras años de práctica, investigación, autoindagación e incluso enseñanza del yoga, surja en nosotros la duda: ¿he avanzado algo en el camino?

Pero, a veces, incluso los sabios necesitan oírlo: no estás fracasando en el yoga porque la mente continúe; estás teniendo éxito porque lo ves claramente. Y este verlo (este recibir y aceptar la totalidad de la existencia) es gracia en sí misma.


Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)

Ilustración: “Meditación bajo la luz de la luna", creada por Harold Sequeira

Traducción y edición: Juan Felipe Molina