Mauna, el silencio consciente

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Son las 19:17 del Martes, 21 de Abril del 2026.
Mauna, el silencio consciente

 

Les contaré una experiencia personal acerca de mauna, la práctica del silencio intencionado.

Hace años me hallaba en Madrid, en casa de un importante consejero del gobierno español. Sentados a su alrededor estábamos su esposa, sus dos hijas, sus dos yernos y yo. En el transcurso de la conversación, la hija mayor comenzó a hablar con vehemencia sobre una clase de yoga que habíamos impartido en su escuela y entonces yo quise añadir un comentario a sus observaciones. Con un solo gesto mío, de repente ella se quedó boquiabierta y sin decir una palabra más. Su esposo me confesó después: “He intentado muchas ves que se detuviera un momento, sin lograrlo, y aquí vienes tú y se detiene por ti; ¿cuál es el secreto?”. Así que yo le respondí al sorprendido esposo: “Levanté el dedo, pidiendo permiso para hablar”. Y la madre, de la misma naturaleza locuaz que su hija, también dejó de hablar. El mío era un “mauna anticipatorio”.

Mauna preventivo y mauna reactivo

El doctor Jayadeva Yogendra nos recomendaba practicar breves periodos de mauna todos los días. Por ejemplo, después de comer, podemos aislamos durante 20 minutos y mantener mauna. También, como medida de precaución, desarrollamos mauna con ciertas personas.

En la vida en pareja, uno de los miembros puede permanecer en mauna, por precaución, durante breves periodos, especialmente cuando el otro contradice lo que uno dice, lo que genera agitación interna.

También hay quienes practican mauna como reacción a lo que dice otra persona, especialmente si se trata de un alguien que está alterado o presenta algún desequilibrio emocional o mental. Sin embargo, si este mauna se prolonga más de lo necesario en el tiempo puede crear un bloqueo mental, de modo que será mejor evitar o alargar este tipo de mauna reactivo.

No debemos olvidar que el objetivo de mauna es espiritual: trascender el ego y madurar. Como leemos en el Bhagavad Gita, por medio de mauna entrenamos nuestras mentes, no sólo nuestras bocas, para guardar silencio y así llegar a nuestra verdadera naturaleza de quietud.

Recuerda que, en nuestro día a día y en nuestras relaciones interpersonales, en mauna escuchamos mucho mejor al otro.

Mauna es un proceso gradual, para el cual se requiere sabiduría y observación. Entonces, se puede alcanzar la paz y estar en la presencia del alma, como enseñó el sabio de Tiruvannamalai, Ramana Maharshi. Su mauna nunca fue reactivo.

 

Harold Sequeira

Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay -India-

Ilustración: autorretrato de Harold Sequeira

Traducción: Juan Felipe Molina