George Gurdjieff (1866–1949) fue un místico, filósofo y maestro espiritual armenio-griego que viajó extensamente por Oriente en busca de las antiguas tradiciones de la sabiduría. Entre ellas, encontró ideas que concordaban con el yoga clásico indio. Aunque no es un yogui en el sentido ortodoxo, su sistema refleja la sabiduría del yoga.

Gurdjieff enseñó que la mayoría de los seres humanos viven en un estado de "sueño despierto", por lo que hizo hincapié en la necesidad de llevar una vida consciente y en el despertar interior, pues creía que la autoconciencia o conocimiento de uno mismo es la clave para la transformación personal. Su método, que suele denominarse "El Cuarto Camino", integra cuerpo, mente y emoción, lo cual guarda un evidente paralelismo con el planteamiento holístico del yoga.
En los métodos que desarrolló para la autobservación y el autoconocimiento, Gurdjieff incluyó prácticas que se asemejan mucho a aspectos del dharana (atención) yóguico y a la atención plena. No en vano, instaba a sus estudiantes a estar atentos y conscientes en su vida diaria, y a que lo hiciesen sin aislarse del mundo, en medio de la actividad cotidiana. Pues la consciencia en la acción era un elemento fundamental en su enseñanza.
Gurdjieff rechazaba la vida puramente mecánica, y preconizaba el esfuerzo consciente y el sufrimiento intencional, unas ideas que se hacen eco del concepto de tapas (autodisciplina)en la filosofía del yoga. Hizo hincapié en la disciplina sin dogmatismos y en la experiencia personal por encima de la fe ciega.
Aquí tienes cinco de prácticas de autoconciencia-autoconocimiento de Gurdjieff:
1. Autoobservación sin enjuiciar
Observa tus pensamientos, emociones y movimientos corporales, pero sin analizar ni juzgar; sólo sé testigo de ellos. Cuando eres consciente de tus hábitos y de los patrones repetitivos que ejecutas, se fomenta la claridad interior y el desapego.
2. Atención dividida
Sé consciente tanto del mundo exterior como de tu estado interior. Por ejemplo, camina mientras observas tu respiración. Al hacerlo, reparte tu atención entre acción y presencia-consciencia plena. Esto fortalece la consciencia.
3. Trabajo consciente
Realiza las tareas cotidianas con plena conciencia en ellas. Presta atención incluso a los pequeños movimientos y detalles. De este modo, hasta el trabajo más sencillo se convierte en meditación y la acción se transforma en yoga.
4. Recordarse a uno mismo
Haz una pausa y pregúntate: "¿Soy consciente de mí mismo ahora?". Siente tu cuerpo, tu respiración y tu presencia al unísono y ancla tu conciencia en el momento presente.
5. Interrumpir la acción
Ante una orden repentina de “Alto”, detente por completo y quédate absolutamente inmóvil. Observa entonces tu postura, la tensión que se ha creado al interrumpir el movimiento y el estado interno que hay en ese instante de pausa. Entonces, date cuenta de lo mecánico que es el cuerpo y toma conciencia de ello.
Mediante estas prácticas, Gurdjieff buscaba el “despertar”. Como ves, su trabajo se alinea con el espíritu del yoga, pues no se trata únicamente de posturas físicas sino de una transformación interior. Un tránsito de la inconsciencia a la presencia, de la vida mecánica al conocimiento de uno mismo. Un viaje hacia el verdadero Ser.
.jpg)
Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)
Ilustración y cuadro-resumen: Harold Sequeira
Traducción y edición: Juan Felipe Molina