Hoy les contaré un episodio singular en la vida de Swami Chidananda (1916-2008), un yogui extraordinario que tuve la fortuna de conocer

Año 1976. Lugar: la zona de Raoche (donde vivían los árabes superricos) de Beirut, un bastión de la derecha. La situación era espantosa. La guerra civil había devastado Beirut en particular y el Líbano en general. Mi centro de yoga (ahora en manos de la izquierda) había quedado destrozado por el impacto directo de un misil. Mi colega, la profesora de yoga Shantha, me pidió que cuidara de su centro Sivananda en la zona de Raoche. Yo estaba solo en aquel centro, adonde Swami Chidananda iba a venir dentro de una semana para dar unas charlas sobre los Yoga Sutras de Patanjali.
No quedaban alimentos en la ciudad. Todas las tiendas de comestibles estaban destruídas. Los vendedores ambulantes estaban aterrorizados, con las bombas cayendo por todas partes. El agua escaseaba. Sólo quedaba algo de comida enlatada, pero era comida para perros y gatos. Aun así, la gente, hambrienta, la comía. Tampoco quedaban alimentos en el centro Sivananda, tan sólo un tarro de miel que me pidieron que no tocara. Pero yo rompí mi promesa y tomé una cucharada de miel, sólo una, para sobrevivir al hambre intensa.
Swami Chidananda llegó al centro y Shantha fue a buscar el tarro de miel. Cuando lo encontró abierto, se quedó atónita, con su cara holandesa-indonesia roja de ira como un tomate. Me preguntó por la miel, y reconocí tímidamente mi falta. Entonces comprendía el por qué de su ira. Chidananda estaba haciendo un ayuno de catorce días y únicamente tomaba una cucharada de miel al día. Sólo había catorce cucharadas de miel en el tarro… ¡por mi indiscreción, yo lo había privado de su comida de miel del último día!
Chidananda dio durante aquellas jornadas excelentes charlas sobre la filosofía de los Yoga Sutra de Patanjali, una obra que trata sobre Purusha y Prakrti, los dos axiomas básicos de la filosofía Samkhya y el Yoga. Chidananda era un maestro vedantín (versado en la filosofía Vedanta) que abordaba el aspecto no dual de la realidad suprema. Pero allí, en el centro Sivananda de Beirut, habló con brillantez sin aludir en absoluto a la filosofía no dualista. Y ayunaba: sólo una cucharada de miel al día. Yo estaba allí, admirando su fuerza de voluntad y el poder espiritual que emanaba de este santo yogui, tan humano, tan humanitario.
Un día, durante la sesión matutina sobre los sutras en el centro Sivananda, un palestino angustiado, con la ropa hecha jirones, acudió a suplicarle al Swami dinero para medicinas para su hijo moribundo. Chidananda, sin dudarlo, abrió su cartera de tela, sacó todas las libras libanesas que un estudiante había donado y vació todo el fajo de billetes en las manos del hombre. Más tarde, le pregunté cómo sabía si la petición de aquel hombre era honesta y él respondió: “No cuestionamos los caminos del Señor, sólo servimos”. ¡Genial, Swamiji! Aquella fue una gran lección aprendida sobre la entrega a Dios.
El decimotercer día de las conferencias, le entregaron al Swamiji un tarro de miel del famoso Valle de la Bekaa en el Líbano (mencionado en la Biblia como la Tierra de la Leche y la Miel). Él lo abrió y, con picardía (¡¿?!), me pidió que tomara yo la primera cucharada. ¡Cuánta generosidad de espíritu! Su humanidad y sus grandes cualidades yóguicas me conquistaron.
Más tarde, cuando yo estaba empeñado en una misión de búsqueda de yoguis auténticos de la India para formar parte del consejo asesor en el International Board of Yoga, recomendé el nombre de Swami Chidananda. Cuando visitó The Yoga Institute, hizo sus pranams (saludos reverenciales)al fundador, mi maestro Shri Yogendraji, y fue recibido con enorme cordialidad por la familia Yogendra.
Swami Chidananda era un hombre extremadamente delgado ¡casi como un junco! Ayunada periódicamente, alimentándose durante semanas sólo con miel. ¡Cuánto me arrepiento de la cucharada de miel que le robé de su tarro, en Beirut, aquel día de 1976!
Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)
Traducción y edición: Juan Felipe Molina
Imagen: fotografía de Swami Chidananda en https://www.chidananda.org