Libertad de movimiento
La ropa holgada permite que el prana fluya libremente por tu cuerpo.
La ropa ajustada dificulta la respiración y la circulación sanguínea.
Prioriza la comodidad sobre la moda: el yoga comienza con la comodidad y la facilidad de movimientos.
Tejidos transpirables
El algodón es un regalo de la naturaleza para la temporada de calor: absorbe el sudor y mantiene el cuerpo fresco y puro.
Los tejidos sintéticos perturban el intercambio sutil de la piel con el aire.
Calidez y equilibrio
En invierno, el calor forma parte de tu sadhana.
La lana preserva el calor y tu energía corporal.
Mantén los hombros, la espalda y las articulaciones cubiertos durante la práctica.
Limpieza y pureza
La ropa de yoga debe lavarse después de cada sesión, pues retiene la huella del sudor y los pensamientos.
Una tela limpia favorece una mente limpia y un cuerpo sutil.
Santidad personal
Usa tu ropa de yoga solo para la práctica.
La ropa de yoga se carga de calma y disciplina.
Usarla te recuerda que debes entrar en un espacio sagrado interior.
Simplicidad y conciencia
Evita logotipos, colores brillantes o diseños recargados.
La ropa no debe hacer que tu mente se distraiga hacia el exterior.
Una vestimenta sencilla centra tu atención en la postura y la respiración.
Armonía interior y exterior
Cuando el cuerpo se viste de pureza, la mente lo sigue.
La disciplina externa nutre el orden interno.
Vístete conscientemente: cada prenda y cada hilo pueden expresar tu yoga.
Harold Sequeira
Maestro de Yoga en The Yoga Institute de Bombay (India)
Fotografía: Harold Sequeira
Traducción: Juan Felipe Molina