Teléfono móvil: Ni Ángel ni Demonio

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Son las 06:10 del Sábado, 18 de Mayo del 2024.
Teléfono móvil: Ni Ángel ni Demonio

 

Por Lourdes Carrascosa

Paseaba esta mañana por las calles de Puertollano, cuando llamó mi atención un coche de bebé con un dispositivo para llevar instalado el teléfono móvil y que pueda ser visto por los niños. Un horror pensar que limitas el encuentro con la vida de un niño recién nacido a lo que pueda contemplar en un teléfono y no a ver pasar el cielo, las nubes, los colores de las hojas de los árboles o los sonidos de la vida.

Es evidente que la aparición de la tecnología ha permitido grandes avances y es el camino al futuro, pero cierto es también que no podemos dejar de lado el uso adecuado de todo aquello que nos aporta la ciencia, pero sin que nos impida una vida sana.

Centrándonos en el teléfono móvil debemos reconocer que supone un gran avance en la comunicación, en la vida laboral y puede resolver mil situaciones de dificultad, pero, como a todo en esta vida, hay que ponerle límites.

Si nos ponemos a pensar en sus ventajas, nos mantiene en contacto con los que queremos; se puede utilizar como reloj y alarma; permite hacer fotos y grabar videos; es una fuente de entretenimiento; herramienta imprescindible en muchos trabajos; con su GPS pueden orientarnos en viajes y caminatas;  un medio excelente para anotar y establecer recordatorios o llevar una agenda, gracias a su calendario; se puede utilizar como calculadora; te permite aprender e investigar ya que es como tener en la mano la biblioteca más grande del mundo y cada día van apareciendo nuevas aplicaciones pensadas para mejorar nuestra vida, ya sea en lo personal,  en lo laboral o el  ocio.

Algo lleno de ventajas podemos convertirlo en un problema si no le damos un buen uso.

Los psicólogos somos amantes de los datos. Vamos a dar algunos de los últimos que he encontrado: siete de cada diez adolescentes consumen pornografía de manera regular en nuestro país. El 53,8% de jóvenes entre los doce y los quince años afirman haber visto pornografía por primera vez entre los seis y los doce años.

La mitad de los niños de nuestro país, tienen móvil a los once años.

Más datos curiosos: Whatsapp y Tik Tok en España no están permitidos por las compañías hasta los trece años.

Me surge la primera pregunta: ¿Quiénes son los responsables de que la mayoría de los niños y niñas de nuestro país tengan móviles con acceso a internet, Whatsapp y Tik Tok? Creo que la respuesta a esta pregunta ya es bastante significativa e indica el tipo de sociedad que estamos creando.

Los padres deben tener claras algunas cuestiones como que tenemos que estar muy seguros de la madurez de nuestros hijos para utilizar con seguridad y privacidad una red social o el acceso a internet, asegurando su seguridad física y psicológica,  el uso  bajo control parental, con fines sobre todos educativos y de necesidad de comunicación.

Poner en manos de un bebé, un menor o un adolescente un teléfono móvil, debe llevar siempre consigo una reflexión, que deje claras las consecuencias.

Los psicólogos recomendamos que hasta los catorce años no es conveniente que un niño tenga teléfono móvil con acceso a internet y aún en esta edad, deberá ser con control de horario y parental de la posibilidad de acceso a contenidos.

Hay que reseñar los problemas que puede producir el uso inadecuado:

  • Alteraciones psicológicas: angustia, ansiedad, miedo, aislamiento.
  • Agotamiento emocional, ya que está de continuo pendiente de lo que sucede en los grupos.
  • Produce trastornos de sueño y alimentación, incluso de higiene, ya que ajusta todo lo posible otras actividades a poder usar el teléfono, con lo que se alteran los biorritmos.
  • Insatisfacción personal y baja autoestima (Los modelos a imitar en redes, parecen siempre perfectos y nada más lejos de la realidad, ya que hacen lo que sea con tal de dar contenidos que reciban muchas respuestas de sus seguidores). La vida real es otra cosa.
  • Orbiting (Manera de romper una relación personal o de pareja, pero no eliminar a las personas en las redes, por lo que queda como una esperanza de volver, que suele hacer mucho daño psicológico, por las falsas expectativas).

Deberíamos tener claro que hay cosas que no deberíamos hacer nunca con el teléfono móvil:

  • Tenerlo encendido y con sonido cuando estamos en actividades culturales, cine, teatro, conciertos, conferencias, consultas sanitarias, entrevistas laborales.
  • Apagar en lugares de culto, centros educativos o deportivos, o mantenerlo en silencio si en ellos lo vamos a utilizar para hacer fotos.
  • El teléfono no puede sustituir a los amigos, a la pareja, ni a la familia, por lo que es triste descubrir que los amigos están cada uno en una zona de una mesa y en lugar de hablarse mirándose a los ojos, se comunican a través de redes. Tampoco podrá existir comunicación familiar si el teléfono acompaña todas las actividades familiares o de pareja.

Algo pasa en el interior de una persona y algo no adecuado desde su psicología cuando tiene necesidad de grabar todo lo que hace y publicarlo.

No pongamos el problema en el magnífico invento del teléfono, toda la responsabilidad es nuestra incapacidad para darle un uso adecuado y no ser capaces de valorar las cosas buenas de nuestras vidas, cambiando fácilmente nuestra realidad por falacias.