Al meu amic Françesc

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Son las 06:20 del Martes, 10 de Diciembre del 2019.
Al meu amic Françesc

 

 

In memorian: « La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo de nadie »    Josep Pla

 

Mi querido amigo Françesc,

Quién nos iba a decir a nosotros que después de  tantos años de ausencia nos pondríamos a hablar de nuevo, como en los viejos tiempos, de Cataluña y de su encaje en la España democrática. No entendíamos nada. No sabíamos nada. Solo teníamos sentimientos y sí me acuerdo bien, nunca discutimos. Eso que tú te confesaste nacionalista de aquella Convergencia Democrática de la transición y yo, mucho más perdido, no sabía todavía como conjugar tradición y progreso. Creo que en el fondo, los dos éramos unos burgueses en busca de significación y participación en aquel tiempo nuevo que hoy, fíjate tu, se me hace viejo. Pero no es por falta de interés sino por lo estático e inmovilista en que hoy lo han convertido muchos que ni siquiera participaron en su proceso. ¿ Me estaré haciendo mayor ?. Hace apenas 40 años de todo aquello y han pasado tantas cosas… Hemos vivido tantas experiencias desde entonces que necesitaría el tiempo que ya no tenemos para contártelas.

 

 

Todavía recuerdo cuando llegaste a Puertollano. Tenía 16 años cuando nos conocimos en el Instituto viejo. En aquella vieja clase del fondo, donde por primera vez y de manera experimental tuvimos la fortuna de formar parte de una clase mixta, en 6° de bachillerato. Era el tiempo en que aquello de « los niños con los niños y las niñas con las niñas » se estaba acabando y nosotros fuimos protagonistas privilegiados en aquella clase llevada con mano de guante por Don Isaías, profesor de filosofía, y con mano de hierro por Doña Pilar Anegón, profesora de literatura. El primer día de clase,   cuando las miradas cómplices se cruzaban de un lado a otro, tú fuiste el único de nosotros que se sentó en el lugar de las chicas y Doña Pilar te preguntó como te llamabas. Tu respuesta fue lacónica e irónica pero con la convicción necesaria para que nos pareciese genial : « Jo em dic Françesc ». Doña Pilar, ante la osadía, se quedó con la mirada perdida en el horizonte. Las chicas, entre la atracción y la risa, y en nosotros apareció en ese mismo momento un ídolo. En el recreo nos acercamos Miguel, Fran, Sito y yo y te preguntamos que significaba Françesc.  Francisco, respondiste con aire conciliador. Pues te vamos a llamar Paco. Y alguién dijo, mejor Kiko. Y con esos nombres tan castellanos te quedaste.

De allí surgió una integración inmediata y una gran amistad. Nuestro grupo de adolescentes despertando a la vida quedó para siempre enriquecido de lo que tu nos trasmitistes. Jugabas de maravilla al baloncesto, habías sido juvenil con el Joventud. Vestías siempre moderno pero como te daba la gana y la gente intentaba imitarte. Cantabas en inglés. Me enseñaste la letra de los Beatles, Cat Stevens, Paul Simon… y tus cantautores de la Nova Canço: Lluis Llach, Serrat, Pi de la Serra… Un crack con las chicas. No sé como hacías pero te gustaban casí todas o por lo menos para todas tenías una palabra bonita, un cumplido, nunca grosero. Andabas por el paseo sabiendo con certeza que te miraban. Para nosotros, los de la panda, también se escapaban algunas. ¡Menos mal!. Una vez bajando del instituto te dije que me gustaba una chica que iba en un grupo de tres. Y me dijiste que si era la de la derecha o la de la izquierda. Pues no Kiko, la del centro. Joer Marmi, tienes el gusto atrofiao…

Estábamos juntos el día que murió el Caudillo. Doña Pilar Anegón cerró el instituto y nos mandó a casa. Nosotros especulábamos con el desastre que se avecinaba. La incertidumbre duró poco. La libertad se empezó a instaurar no solo en la política sino también en nuestras costumbres cotidianas.

Me quedan recuerdos imborrables. ¿Te acuerdas, una Navidad, que habían cortado el agua y no se te ocurrió otra cosa que sacar garbanzos torraos y anís del mono? ¡ Cómo os pusistéis Velarde y  tú !. Me consta que también a ti te quedaron recuerdos que te acompañaron toda la vida como una de las épocas más felices de tu vida, y de la de tu familia.

Tu te llamabas Françesc Colomé i Albaladejo y yo Miguel Marset Fernández. Compartíamos un apellido catalán, el de nuestros padres, y uno castellano, el de nuestras madres. Compartíamos también la emigración. Eramos, como muchos otros en el pueblo, emigrantes en un lugar tan acogedor como Puertollano. ¡Que suerte tuvimos!.¿Sabes? sigo yendo al pueblo. Todos los años. Mis amigos, tus amigos, Miguelillo y Pedro te siguen recordando.

Antes de conocerte, todo lo que sabía de Cataluña se refería a los relatos de mi familia o de los de otros emigrantes. Para mí, Cataluña siempre fue la región de España más avanzada. La punta de lanza hacia Europa. Desde Castilla, lo que hacian los catalanes se veía con una mezcla de admiración y de envidia. Hoy creo que es una región que conozco bien. Entre otras razones, gracias a ti Kiko, que me la mostraste de manera abierta y generosa y me la hiciste vivir con tu amistad.

Cuando aprobé la selectividad mi padre me permitió cumplir uno de mis sueños, conocer Barcelona. Y pasé dos semanas en Badalona, tu casa. En aquella terraza abierta a la playa, por entonces contaminada, y a un inmenso mediterráneo donde soñaba con el presente inmediato y el que me esperaba al llegar a Santander.  ¿Recuerdas aquella cena en casa de Lluisa, por entonces tu novia ?. Me tocó cortar el jamón nada menos que a la mitad del equipo del Joventud que estaba invitado. Manel Boch, base del equipo y de la selección, era cuñado de Lluisa. Aquel año ganaron la liga por primera vez. También estaban el pivot Filbá y el matraco Margall. Gracias Kiko, qué noche. Gracias a ti también Gemma por todo aquello que pude vivir depués de aquella presentación. También se acabó.

Me llevaste al Palau de la Generalitat, la Plaza de San Jaume, las Ramblas, al Barrio Gótico, la Catedral, el Tibidabo y nos recorrimos también una cuantas discotecas y aquella rambla al borde del mar en Badalona donde conocí a tus amigos y amigas. Que contra todo pronóstico hablaban en castellano en cuanto se daban cuenta que estaba yo. Me gustaba escuchar el catalán e intentar comprenderlo. Todavía conservo la bandera que compré para la diada del 11 de septiembre. La segunda después de la dictadura. Una gran fiesta donde me sentí emocionado al ver todo aquel fervor catalanista. Y también el muñeco que me regalaste cuando me marché y que presento en la cabecera de este artículo y que tengo en mi despacho desde entonces.

 

Kiko, no te lo vas a creer : Cataluña vota hoy, entre otras cosas, para iniciar un proceso hacia la independencia. Esto, tarde o temprano, se veía venir. Por un lado el gran capital con la complicidad de cierta clase política vaciaron las arcas del Estado, de la Generalitat y los bolsillos de los catalanes así como del resto de españoles.

Ese noble oficio que es la política se convirtió en una manera fácil y rápida de acceder a la notoriedad y, en algunos casos, al poder éconómico. Aquella clase política que mirábamos con fervorosa admiración evolucionó hacia otra de perversos y corruptos, consiguiendo enfrentar no solos  los catalanes entre sí sino también al resto de los españoles. Solo se ponen de acuerdo cuando los hechos consumados nos sitúan al borde del abismo. Imposible ejercer una visión de futuro capaz de prevenir los problemas y solidarizarnos ante ellos.

La corrupción ha sido silenciada con enfrentamiento fraterno y nosotros como los borregos de nuestros campos hemos entrado al trapo. Tu admirado presidente está siendo investigado por un presunto caso de corrupción masiva en toda Cataluña. El partido del gobierno también está siendo investigado por presunta corrupción. Los bancos estafan a sus ahorradores. La gente esta enfadada. Se siente estafada. Y, « a rio revuelto ganancia de pescadores ».

En nuestra catalanísima España, ante las dificultades, preferimos romper la baraja antes que repartir las cartas.

Un proceso hacia la independencia se esta desarrollando en la españolisima Cataluña contra toda legalidad siendo claramente dependiente del resto de España. Nadie reacciona. Los catalanes han hablado claro. Más con el corazón que con la razón. Pero el voto del corazón también cuenta. El independentismo ha sabido dar ilusión a los que no tienen nada que perder. En democracia y por muy paradójico que parezca un buen argumento no es suficiente para llevar razón. La respuesta institucional es el imperio de la ley. Qué miedo me da la ley cuando es presentada como imperial. La ley se cambia si hace falta. Solo es necesario ponerse de acuerdo.

Los políticos han conseguido hacer que la brecha entre los catalanes esté cada vez más abierta. La herida entre los catalanes y el resto de los españoles tardará años en cerrar. No ha habido nadie a quien se le haya ocurrido, sin crear traumas, tender puentes hacia el inevitable entendimiento.  

 

 

Algunos no saben que los catalanes no pierden la nacionalidad española. Solo la perderían si renunciasen expresamente a ella. Los independentistas, por otro lado, se apoyan en la nacionalidad española para seguir participando en Europa. ¿ No te parece  extraño ?.

¿ Sabes Kiko ?. Haber vivido en diferentes paises me ha permitido comprender que se pueden tener varias identidades y hacerlas compatibles. Hablar diferentes lenguas es una riqueza no un elemento de discriminación. En eso consiste la auténtica integración del emigrante. Eso es lo que han hecho los emigrantes españoles en Europa, aprender francés, inglés, alemán o lo que se tercie. Tirar para delante y hacerse respetar como unos de los más eficaces trabajadores, en la obra, en el campo, en el laboratorio, o en la universidad.

De todos modos y con los votos ya escrutados, los independentistas han ganado las elecciones autonómicas pero han perdido el plebiscito que preconizaban ya que no han alcanzado el 50% de los votos. Ahora la razón se debe imponer sobre el corazón. Llega el momento del entendimiento. Quien no lo vea así no tendrá sitio en el nuevo tiempo que estamos viviendo. Políticas que nos permitan vivir juntos y que hagan que la justicia, la sanidad o la educación, en Cataluña y en todo el Estado funcionen armónica y solidariamente al servicio de los ciudadanos.

Querido Kiko, la amistad entre los catalanes y españoles es como la nuestra, incombustible. La esencia del hombre representada en el abrazo entre su gente, en un mismo pueblo.

Todavia recuerdo, con amargura, aquel día que fui a buscarte y tu madre me dijo que ya no estabas. Que te habias ido para siempre en un día de Navidad. Se despidió de mi con un « adios hijo ». Una despedida emocionada para tí, para mi, para Pedro y para aquella huella que dejasteis en el tiempo en que vivísteis en Puertollano.   

Recibe un abrazo fraterno. En mi recuerdo, hoy y para siempre, cuando nos volvamos a encontrar te cantaré como nuestro poeta común Miguel Hernández a su amigo Ramón Sijé :

                                                                                                   «  …A las aladas almas de las rosas    

                                                                                                          del almendro de nata te requiero,                                                                                                               

                                                                                                  que tenemos que hablar de muchas cosas,                                                                                                    

                                                                                                        compañero del alma, compañero ».

Miguel Marset

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