Agradecimientos

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Son las 04:19 del Jueves, 2 de Diciembre del 2021.
Agradecimientos
      En la vida conviene buscar razones para estar agradecido. Es una práctica que nos reconcilia con el mundo, nos consuela y nos hace mejores. Bien mirado, siempre hay motivos para dar gracias.
 
     El pasado 29 de octubre presenté en el Centro Cultural mi cuarta novela, “Rescoldo bajo la ceniza”. Carece, al contrario de lo habitual en libros de todo género, de un capítulo de agradecimientos. Lo cierto es que ese capítulo hubiera estado incompleto de haber sido compuesto antes del acto de la presentación.  Ahora, en cambio, puede ser enmendada la omisión una vez dada al público la obra. Aquí va, por tanto, la obligada relación de agradecimientos.
     
     GRACIAS:
      
     Al cuantioso número de personas que me acompañaron y que abarrotaron la espaciosa Aula Magna del Centro Cultural. Sinceramente, esperaba reunir cerca de un centenar de familiares y amigos porque presumo de contar en abundancia con unos y otros. Lo que no esperaba de ninguna manera es que la cifra prácticamente se duplicase. Se siente una honda emoción cuando tanta gente te acompaña en un acto tan señalado  como es publicar una obra que ha supuesto un esfuerzo considerable. Desde la mesa de cabecera paseaba la vista por el aula y descubría, complacido, que tal familiar, tal amigo, tal invitado, no habían faltado a la cita. Una satisfacción que enternece y te deja en deuda con los asistentes. Mencioné en el acto que el escritor Gabriel García Márquez afirmaba que escribía para que lo quisieran sus amigos. Me sumo a la afirmación. En semejante circunstancia, uno se llega a sentir el centro de atención, afortunado por saber que hay tanta gente que responde a tu llamada y te arropa con su afecto.
 
     De manera especial, dije entones y dejo constancia por escrito ahora, me conmovió que dos amigos recorrieran centenares de kilómetros para estar junto a mí. Carmelo Alonso vino desde un pueblecito de Granada con su esposa. Es el autor de la magnífica maqueta ferroviaria de 9 x 2,10 metros, que le supuso 18 meses de trabajo y se encuentra expuesta en el Museo de la Minería de nuestra ciudad desde el 4 de diciembre de 2009, una joya en su género que despierta la admiración de cuantos la contemplan. Nuestra amistad se fraguó durante el periodo de construcción. Encuentro en Carmelo un excelente artista y, sobre todo, un hombre bueno con un elevado concepto de la amistad como prueba su largo viaje para compartir conmigo el acontecimiento. 
 
     El otro amigo -¡al que conocí físicamente ese día!- es Mariano Martín, natural de Puertollano pero residente desde hace décadas fuera de nuestra localidad, que se desplazó desde Segovia. Él me recordaba de los tiempos de bachillerato por el hecho de que yo jugaba en el equipo de baloncesto. Por medio de amigos comunes me pidió que le presentase una novela en nuestra ciudad, acto que, lamentablemente, malogró la pandemia. Surgió entonces una relación epistolar que se mantiene. Es un excelente escritor y dramaturgo con quien comparto infinidad de recuerdos de infancia y juventud aunque esas experiencias las hayamos vivido por separado. Cuando hablamos por teléfono, sin embargo, parece que las hubiésemos experimentado al alimón, circunstancia que ha cimentado nuestra amistad.
 
     Al alcalde, Adolfo Muñiz, por su asistencia y sus generosas palabras al presentarme. Hemos recorrido itinerarios paralelos en el campo educativo local, él en calidad de director del Conservatorio de Música y yo como director del Conservatorio de Danza, lo que nos ha brindado la oportunidad de compartir proyectos afines. Los elogios que me dedicó vienen dictados por la amistad más que por la objetividad. No obstante, es de agradecer que la primera autoridad local ponga en valor de manera tan encarecida tu actividad profesional.
 
      Asimismo agradezco la cesión del Centro Cultural para el acontecimiento y en ese apartado debo mencionar a su responsable, Florencio, que permaneció atento a cuantos pormenores se presentaban: acarrear sillas en el último momento, controlar la megafonía, mantener abierto el edificio fuera de horario, en suma, resolver imprevistos.
 
     A mi editor, Javier Flores, por la confianza depositada al publicar la novela, igual que hizo con las tres anteriores, lo que implica una apuesta económica. También es de valorar la magnífica labor editorial que desarrolla al frente de Ediciones Puertollano desde hace más de tres décadas, que ha logrado componer un extenso catálogo de obras de diversos géneros venciendo múltiples dificultades. Merced a su labor, numerosos autores locales hemos visto publicadas nuestras obras.
 
    A la presentadora de la novela, Isabel Castañeda, que hizo una semblanza de su contenido poniendo la lupa sobre los aspectos positivos y silenciando las indudables flaquezas que contiene. También en este caso, los lazos afectivos se sobrepusieron a su condición de profesora de Lengua y Literatura Españolas. En mi época de bachiller fantaseaba con la posibilidad de que mi profesora de Literatura, doña Marisol Fernández Crespo, algún día alabase mis escritos. Me enorgullece que, finalmente, Isabel haya hecho posible que vea cumplido mi sueño. Procuro no restar intensidad a esta emoción.
 
     A la pianista Isabel López-Romero y al violinista Enrique Santacecilia por su broche musical para abrir y cerrar el acto con las piezas “Canción de amor” de F. Kreisler y “La hoja de álbum” de R. Wagner, respectivamente. Nadie que me haya comentado sus impresiones acerca del acto ha dejado de alabar esta intervención, calificándola como un extraordinario acierto. La música de esta pareja de intérpretes engrandece indudablemente cualquier manifestación cultural.
 
     A los medios de comunicación, que se han volcado en divulgar la aparición de la novela y el acto de su puesta de largo. Más que divulgar, han transmitido ambas noticias como algo propio, como si estuvieran implicados en los acontecimientos, con entusiasmo. Me he sentido tratado como un escritor de primera línea, entrevistado con un afecto que cala en el sentimiento. Deseo personificar el agradecimiento en los entrevistadores, siguiendo su orden cronológico: Julián Camacho, director de Imás TV y de Onda Cero; Juan Manuel Romero, director de la COPE; Mario Carrero, responsable de Cadena Ser, y Graci Galán, periodista de Lanza Digital. También han aparecido reseñas en los diarios digitales La Voz de Puertollano, La Comarca de Puertollano, MiCiudadReal y La Tribuna de Ciudad Real. No se puede pedir más.
 
     A mi familia, que abarca a hermanos, cuñados, primos y sobrinos. De manera especial a mi mujer, María, que soporta las largas horas que permanece cerrada la puerta del estudio donde escribo. A mi hija, Irene, que da la casualidad que comparte nombre con la protagonista de la novela, y, especialmente, por ser mi incansable  lectora, mi fan –como se vuelve a decir ahora- más incondicional. A mi hijo, Eduardo, que pasó el manuscrito al ordenador y aportó atinadas observaciones que tuve en cuenta. 
     Gracias a todos porque me habéis convencido de que ha valido la pena dedicar diez meses de mi vida a escribir la novela.
Eduardo Egido Sánchez

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