Feliz año nuevo Puertollano

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Son las 19:57 del Sábado, 15 de Junio del 2024.
Feliz año nuevo Puertollano
Ahora tenemos muy reciente la expresión de nuestros mejores deseos a familiares y amigos: que el año 2024 les venga de cara, sea benévolo en todos los aspectos y cumpla sus propósitos, incluso aquellos que se han visto traicionados en más de una ocasión. Hemos repetido la frase “Feliz Año Nuevo” con voluntad sincera a cuantos nos han salido al paso, dejando al margen pequeñas rencillas del pasado.
 
Por mi parte, quiero hacer extensiva mi felicitación a Puertollano, nuestra ciudad, la ciudad que nos pertenece, la que estamos obligados a cuidar, la que acoge los episodios de nuestras vidas, nuestro día a día, nuestras ocasiones especiales. Repito: nuestra ciudad, hay que potenciar el sentido de pertenencia, que es recíproco entre la ciudad y sus habitantes, que circula en dos direcciones confluyentes.
 
Comienza un nuevo año para nosotros y para Puertollano. Una buena ocasión para prometernos que seremos más respetuosos con nosotros mismos, que nos cuidaremos mejor, como nos piden los que nos quieren, que nos acercaremos un poco más a la persona que deseamos ser en nuestros buenos momentos. Una buena ocasión para prometernos que seremos más respetuosos con nuestra ciudad, que la cuidaremos mejor, como nos piden los que la quieren, que la acercaremos un poco más a la ciudad que deseamos que sea cuando lamentamos sus defectos.
 
Toda ciudad es un proyecto permanente que diseñan quienes la gobiernan y quienes residen en ella. Si uno de estos dos pilares básicos falla, el edificio colapsa y se viene abajo. De la eficaz colaboración entre estos dos actores depende que las ciudades sean acogedoras y amables o se muestren inhóspitas y poco gratas. No se debe, por mucho que cueste, hacer dejación de las obligaciones de cada parte escudándose en que la otra no cumple su cometido. En particular, los residentes no debemos copiar conductas censurables porque es el camino que conduce a la irresponsabilidad general. Es corriente el comentario de que ha decaído la vigilancia de las conductas reprobables y ello, unido a que no aceptamos que nadie nos llame la atención, se traduce en un comportamiento manifiestamente con margen de mejora.
 
No resulta difícil señalar algunos de los problemas de nuestra ciudad. Están en boca de todos. Las obras de la zona norte del paseo de san Gregorio, la conocida como “El bosque”, han acumulado un retraso que impacienta al más templado. Provoca tristeza contemplar una parte del centro neurálgico urbano convertida en un erial, causando incontables molestias a la ciudadanía y pérdidas económicas a los negocios afectados por el cierre perimetral de la zona. La diferencia de color político no debe ser un obstáculo añadido para solucionar cuanto antes este ilusionante proyecto devenido en pesadilla.
 
La limpieza de los espacios urbanos debe seguir siendo un objetivo de primer orden. No solamente de las zonas del centro sino también de las periféricas, donde se puede observar la suciedad que inunda múltiples rincones. Cualquier persona que tenga como hábito caminar por los alrededores de la población, puede indicar lugares que necesitan una limpieza a fondo. En este apartado es imprescindible la colaboración ciudadana, extremando la pulcritud y el cumplimiento del horario establecido en el uso de los contenedores, utilizando el punto limpio y evitando ensuciar lo que es patrimonio común. En este aspecto, es lamentable la cantidad de pintadas que proliferan en paredes a la vista de todos, en un atentado contra la estética más elemental.
 
La falta de plazas de aparcamiento se agudiza por la particular orografía urbana y la paulatina peatonalización del centro de la ciudad, que ha agravado una situación ya de por sí complicada. La última señalización de zona azul ha provocado un malestar generalizado por la limitación de aparcamiento disponible, en un momento en que el espacioso aparcamiento de “El bosque” se encuentra clausurado. El resultado es una desbandada de vehículos que provoca que muchas plazas de zona azul permanezcan vacías mientras las plazas de residentes o zona naranja están saturadas. Sería conveniente expedir una tarjeta a los residentes que permita estacionar indistintamente en zona azul o naranja mediante el abono que corresponda. De este modo se compensaría la anómala situación actual que tantas incomodidades y malestar causa.
 
En este apartado, también hay que promover la adecuación de solares o espacios que ya se utilizan como aparcamiento irregular para convertirlos en aparcamientos disuasorios. Un ejemplo es la explanada al comienzo del “caminillo” que utilizan decenas de vehículos a diario (a las 11 de la mañana del 11 de enero, había estacionados 53 coches, entre el lodo causado por las últimas lluvias). Indudablemente, requiere una actuación de asfaltado y delineado de las plazas para beneficio de sus numerosos usuarios.
 
La creación de empleo es una necesidad perentoria para salvaguardar el futuro de nuestra ciudad. Todas las Corporaciones Municipales han trabajado para lograr este objetivo. Por unas circunstancias u otras se han venido abajo proyectos empresariales que vaticinaban un futuro halagüeño y derivaron en lamentables fracasos. Los nuevos proyectos no requieren tanta mano de obra como los anteriores debido a las fuentes energéticas emergentes, a las nuevas tecnologías y a las actuales condiciones de trabajo. Es un hecho, acentuado con el paso de los años, que los jóvenes mejor formados de la localidad se ven obligados a buscar otros horizontes para encontrar salidas profesionales.
 
La pérdida de población de una ciudad es un dato indiscutible de su decadencia. Puertollano alcanzó su censo más alto en 1964 al contabilizar 57.964 habitantes. Cincuenta años después, en 2014, el padrón registraba 50.608 personas, lo que supone un retroceso de 7.356 habitantes, es decir, el 12,7% del total, con una merma anual de 147,12 habitantes. Estos datos negativos se incrementan exponencialmente de 2014 a 2022: el censo se reduce en estos 8 años a 45.539 habitantes, con una pérdida de 5.069 personas, lo que arroja una reducción del 11,13% del total y una merma anual de 633,62 vecinos. La pérdida, por tanto, es progresiva y se desconoce cuándo tocará suelo.
 
El futuro de nuestra ciudad presenta un panorama preocupante que debe redoblar los esfuerzos de sus gobernantes y ciudadanía por revertirlo. Nadie es ajeno a esta inquietante realidad y combatirla es responsabilidad de todos. En su discurso de investidura, el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy pronunció una frase para la posteridad: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta que puedes hacer tú por tu país”. En el caso de Puertollano, seguro que a poco que nos apliquemos en buscar respuestas, las encontraremos. Falta hace. 
Eduardo Egido Sánchez