Respeto

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Son las 15:23 del Miércoles, 17 de Julio del 2024.
Respeto


La Psicología se define como la ciencia del comportamiento, por lo que podemos acudir a ella para analizar y tratar de comprender muchas situaciones.

Hace unos días asistí a un sepelio en una iglesia de nuestra ciudad. Este tipo de acontecimientos tienden a provocar emociones, a sensibilizarnos y ser más conscientes de las actuaciones de los demás.

Comenzada ya la celebración, se sientan a mi lado un grupo de jóvenes ya en la edad de los treinta, junto a varias compañeras más que se sitúan en el banco de delante y en el de detrás. Desde el momento de sentarse, comienzan a charlar entre ellas durante toda la misa, pero además la persona que estaba a mi lado, cada cierto tiempo, abría su bolso, sacaba su móvil, lo encendía, lo miraba, escribía y lo volvía a guardar, con el correspondiente ruido, luz y molestia.

Un sábado cualquiera en una de las salas de Multicines Ortega, se apagan las luces y da comienzo la sesión. Si miras alrededor, puedes observar los destellos de luz de todos los móviles que hay encendidos, las voces pidiendo por favor que se apaguen, aunque muchos no lo hacen, pese a la incomodidad que producen al resto de espectadores.

Caminando por muchas de las calles de Puertollano debes ir con cien ojos para no chocarte con algunas personas que circulan mirando sus teléfonos móviles, incluso no solo yendo a pié, sino en ocasiones montando en monopatín y, por supuesto, cuando cruzas una calle, ya que muchos conductores, pese a la prohibición, llevan sus móviles en la mano, con el correspondiente riesgo para los peatones y para los demás conductores.

Entrar en cualquier establecimiento público en donde hay más gente, ya sea una consulta médica, un comercio, una cafetería o incluso el portal o el ascensor de tu casa, ya no va acompañado de un buenos días, parece que palabras como por favor y gracias han dejado de formar parte de nuestro vocabulario.

Si analizamos cada una de estas actuaciones podemos encontrar un punto en común, la falta de respeto que se da hacia los que nos rodean y cómo ciertos hábitos de comportamiento social, han pasado a la historia.

Estas faltas de respeto se deben a una deficiente educación, no parece que sepamos cómo debemos comportarnos en una iglesia, el cine, la calle o ciertos lugares públicos.

Estamos inmersos en una sociedad en la que la formación y la educación es obligatoria hasta los dieciséis años, pero parece que en los aspectos más básicos del respeto a la libertad de los demás, nadie ha asistido ha clase.

La Psicología puede ayudarnos a entender qué está pasando. Las normas básicas de educación deben desarrollarse en la intimidad de nuestras casas, siendo nuestros padres y madres los primeros que deben introducirnos en los usos y costumbres adecuados para movernos en sociedad. La escuela tiene la misión del aprendizaje y de reforzar y mantener los buenos hábitos de comportamiento aprendidos en nuestras casas.

Puede que uno de los problemas que tenemos sea distinguir bien entre educar y enseñar. Educar proviene de “educare” que significa criar, alimentar e instruir. La educación debe desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o la niña. El desarrollo de hábitos y valores es una tarea de los padres y las madres.

Llegado su momento los niños y niñas deben acudir a la escuela, cuyo objetivo es enseñar, del griego “didáskein” que significa instruir, es decir, comunicar conocimientos, ideas, experiencias, habilidades o hábitos. Lo natural es que la escuela que escojamos para nuestros hijos o hijas, mantenga el mismo tipo de valores y hábitos en los que los hemos educado en familia, con lo que se reforzará el aprendizaje y habrá una continuidad.

Vivimos tiempos en los que parece que no está de moda ser educados, ni respetuosos. Hay quién puede pensar que estos valores están pasados de moda y que cada uno puede hacer lo que le de la gana. Nada más lejos de lo adecuado en una sociedad libre.

Es fundamental el respeto a la libertad del otro, a lo comunitario, que nos ayudará siempre a mantener el orden establecido. Nos quejamos mucho de las ciudades sucias, de roturas del mobiliario público, de comportamiento inadecuados, sin caer en la cuenta que todo parte de la educación, de las normas más básicas que nos han enseñado en nuestras casas.

Educar en libertad, debe ir unido siempre al respeto de la libertad del otro y eso, hay que ejercitarlo desde la más tierna infancia. A respetar se aprende respetando y esa debe ser una buena lección de vida para padres, madres, hijos e hijas. Si no lo aprendemos en nuestra propia casa, es difícil que lo integremos en la escuela, por lo que funcionaremos sin normas y molestándonos unos a otros haciendo la vida de todos más desagradable.

Educación respeto y libertad son valores fundamentales de una sociedad democrática y donde todos podamos vivir en paz.

 

 

Lourdes Carrascosa Bargados