La Dehesa Boyal, monte de utilidad pública

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Son las 16:52 del Jueves, 2 de Diciembre del 2021.
La Dehesa Boyal, monte de utilidad pública

El 26 de noviembre de 2020 se publicaba en el Diario Oficial de Castilla- La Mancha la Resolución 20/11/2020 de la Consejería de Desarrollo Sostenible por la que se declara de utilidad pública el monte denominado Dehesa Boyal en el término municipal de Puertollano. La noticia tuvo un amplio eco en los medios de comunicación locales y es de suponer que habrá causado gran satisfacción entre los miembros de los clubes de senderismo, ciclismo y triatlón; en los caminantes, corredores y ciclistas a título particular, y, en fin, en todas las personas que por un motivo u otro se acercan y disfrutan de los beneficios de esta extensa zona arbolada que tenemos tan cerca de la ciudad, tan bien comunicada y que constituye el auténtico pulmón verde de la comarca.

     Esta declaración implica una atención preferente por parte de los organismos de nuestra Comunidad Autónoma para solventar aquellas cuestiones que son susceptibles de perjudicar a este entorno natural: protección del suelo frente a procesos de erosión, conservación de la diversidad biológica, protección de flora y fauna, preservación de la diversidad genética, inclusión como zona de alto riesgo de incendio forestal…en definitiva, la Dehesa Boyal recibirá el trato que se merece en atención a sus múltiples utilidades para los vecinos de Puertollano.

     ¿Significa esta figura de protección que los visitantes de la Dehesa podemos despreocuparnos de su cuidado? En absoluto. Todas las atenciones que podamos dispensar a la zona serán pocas, ya que, lamentablemente, el uso responsable de este entorno por parte de la inmensa mayoría de usuarios se ve empañado por el uso irresponsable de una minoría. Quizá ahora haya que redoblar esfuerzos para evitar la creencia de que la Junta de Comunidades cuida y protege una zona cuyos usuarios no saben valorar. Es nuestra responsabilidad hacernos acreedores a los recursos públicos que se van a destinar para mantener este privilegiado bosque.

     Indudablemente, la Dehesa Boyal ha conocido tiempos mejores. Los que la recorremos con frecuencia podemos apreciar el deterioro de sus edificaciones y mobiliario a pesar de que los servicios municipales efectúan puntuales labores de limpieza del entorno y de conservación de las barbacoas y elementos mobiliarios. No nos referimos al Centro de Ocio y Naturaleza, que merece capítulo aparte y que presenta un deterioro evidente y progresivo. Nos referimos a la zona situada al oeste de la carretera de Mestanza, a los Pinos tradicionales que visitamos desde hace decenios. En esta zona, lo único que se conserva en aceptable estado es el bar, merced al cuidado de la persona que lo regenta. En cambio, se puede relacionar un extenso catálogo de las instalaciones que necesitan ser restauradas, cuyo esbozo señalamos a continuación.

     La fuente próxima al bar, única que existe en toda la Dehesa, lleva años con los grifos en mal estado y con sus inmediaciones convertidas en un barrizal, por reducido que sea su uso debido a la deficiente conservación. La amplia barbacoa también próxima al bar requiere una actuación a fondo ya que se trata de la más relevante de la Dehesa; en su momento, se llevó a cabo una obra de envergadura pero las labores de mantenimiento dejan que desear. La ermita amenaza ruina desde hace años, con su techumbre en riesgo de colapsar el día menos pensado; en su momento se colocó una cinta para avisar del peligro que supone, cinta que ha desaparecido pero no así el peligro. La casa cercana a la ermita necesita, al menos, un encalado y probablemente una limpieza de la techumbre. Descendiendo desde este lugar hacia el camino principal que discurre en dirección este-oeste, encontraremos unas bases de cemento que sirvieron de soporte a un par de fuentes metálicas de manivela que desaparecieron bastantes años atrás;  cabe suponer que la conducción subterránea permanecerá intacta, lo que facilitaría el propósito de reponer las fuentes. Junto a una de ellas, hubo en tiempos  pretéritos diversos utensilios gimnásticos que quizá no sea aconsejable reponer porque su uso sería insignificante. También hay que restaurar las barbacoas y las mesas con bancos aledaños diseminados por diversos lugares. La limpieza del conjunto del territorio convendría que no se limitase a actuaciones puntuales llevadas a cabo de tarde en tarde sino que se efectuara periódicamente y, en particular, una limpieza a fondo a comienzos de primavera y finales de verano. Por último, y sin ánimo de ser exhaustivos, confieso mi particular debilidad por la antigua torreta de vigilancia forestal que preside la denominada loma de los chaparrales. La torreta consta de tres alturas con escalera metálica exterior en disposición de caracol y desde ella se divisa toda la Dehesa Boyal, por lo que resulta primordial para descubrir potenciales incendios. Cabe pensar que mucha gente se alegraría si se restaurase para permitir acceder por ella y poder contemplar así una panorámica espectacular.

     Todos sabemos que no está el horno para bollos ni las arcas municipales para gollerías. No obstante, escribo esta ambiciosa carta a los Reyes Magos a ver si la decisión de la Junta de Comunidades de reconocer la utilidad pública de nuestra entrañable y polifacética Dehesa Boyal deviene en un esfuerzo del Consistorio local y de la vecindad en su conjunto para hacer más efectiva la utilidad de este entorno natural que tantos beneficios nos reporta. Que así sea.

Eduardo Egido Sánchez

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